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La “viña joven” de América impulsa una formación transformadora para la misión universal

El Encuentro de Formadores y Formandos de MICLA (Misioneros Claretianos de América), realizado del 19 al 24 de abril en Córdoba, Argentina, concluyó con un llamado a profundizar una formación misionera más encarnada, integral y transformadora, en respuesta a los desafíos actuales de la Iglesia y la sociedad.

Inspirado en las palabras de san Antonio María Claret, quien describía a América como una “viña joven” con gran potencial evangelizador, el encuentro reunió al prefecto general de Formación, P. Joseph Mbungu, cmf; al superior provincial de la Provincia San José del Sur, P. José Abarza, cmf; además de siete prefectos de formación, nueve formadores y doce formandos de distintos organismos del continente.

La instancia contó también con las aportaciones de la Hna. Gloria Liliana Franco, odn, y del P. José Enrique García, cmf, quienes desarrollaron ponencias sobre sinodalidad y el uso de nuevas tecnologías e inteligencia artificial en los procesos formativos. El encuentro fue valorado como un espacio significativo de discernimiento comunitario y escucha del Espíritu.

Durante las jornadas, los participantes reconocieron avances importantes en el camino formativo, entre ellos el fortalecimiento de la comunión entre organismos, el desarrollo de una formación más integral, la valoración de experiencias interculturales y misioneras, y el crecimiento de una conciencia sinodal que promueve el caminar conjunto en la misión.

Al mismo tiempo, se identificaron desafíos relevantes, como fragilidades en la vida comunitaria, tendencias al individualismo, debilidad en la cultura vocacional, necesidad de procesos de acompañamiento más transformadores, dificultades para vivir plenamente la interculturalidad y una formación permanente aún poco articulada. Asimismo, se advirtió el riesgo de pérdida de audacia en la misión y de dependencia de soluciones externas.

Como fruto del discernimiento, el encuentro delineó orientaciones concretas para el fortalecimiento de la formación en América. Entre ellas, se destaca la promoción de una cultura vocacional compartida, en la que cada comunidad asuma la responsabilidad de suscitar y acompañar vocaciones; el avance hacia una formación articulada a nivel de MICLA, con criterios comunes y procesos interprovinciales; y el fortalecimiento del acompañamiento personal, atendiendo a la vida interior y al desarrollo humano integral.

Asimismo, se subrayó la importancia de comprender la formación como un proceso continuo a lo largo de toda la vida, promoviendo iniciativas como el segundo noviciado y el quinquenio; avanzar hacia una interculturalidad vivida mediante experiencias concretas; renovar las comunidades como fraternidades corresponsables; y abrir los procesos formativos a la participación de laicos, religiosos y clero secular, en clave de sinodalidad.

El encuentro también destacó la necesidad de responder a los signos de los tiempos, incorporando en la formación dimensiones como el mundo digital, el cuidado de la casa común, la justicia y la paz, el respeto a la dignidad humana, la prevención de abusos y el aprendizaje de lenguas para una misión en diálogo con la cultura contemporánea.

En este contexto, se reafirmó el compromiso de dar continuidad al Noviciado Interprovincial en Córdoba, considerándolo una instancia clave en la formación misionera, así como de seguir evaluando y fortaleciendo esta etapa.

Los participantes coincidieron en que el desafío principal no radica únicamente en la planificación, sino en la capacidad de vivir lo discernido. En este sentido, el encuentro concluyó con una invitación a pasar de la reflexión a la decisión, de la intención al compromiso, de la escucha a la acción compartida. Que el Espíritu nos conceda la valentía para asumir este camino con humildad, constancia y esperanza. Y que el Corazón de María nos enseñe a acoger, a discernir y a vivir de lo que Dios nos ha confiado.

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