Pascua del misionero Gaspar Quintana Jorquera cmf
Con la mirada puesta en Cristo Resucitado, los Misioneros Claretianos de la Provincia San José del Sur informan la pascua del misionero obispo Gaspar Francisco Quintana Jorquera cmf, quien partió al encuentro del Señor la madrugada de este sábado 27 de diciembre, en la Residencia Santo Cura de Ars, en Santiago, a la edad de 89 años.
La Familia Claretiana eleva oraciones por su descanso eterno y da gracias a Dios por su vida consagrada y por su fecundo ministerio misionero al servicio del Pueblo de Dios.
Misionero Claretiano, pastor cercano y fiel al Evangelio
Gaspar Francisco Quintana Jorquera nació en Santiago de Chile el 5 de octubre de 1936. Desde muy joven respondió al llamado del Señor ingresando a la Congregación de los Misioneros Claretianos, realizando su formación en los seminarios claretianos de Villa Claret (Argentina) y Santiago de Chile. Su primera profesión religiosa la realizó el 2 de febrero de 1954 y su profesión perpetua en la misma fecha de 1958, en la Basílica del Corazón de María de Santiago. Fue ordenado sacerdote el 22 de marzo de 1964. Su ministerio estuvo siempre marcado por la cercanía, la sencillez y la alegría del Evangelio, rasgos propios del carisma claretiano.
A lo largo de su vida religiosa y sacerdotal sirvió como formador, rector y párroco en Curicó, Cordillerilla y Linares, rector del Santuario de Andacollo, educador, y superior de comunidades claretianas. Entre 1991 y 1997, fue secretario general de la Congregación de los Misioneros Claretianos en Roma, y posteriormente Superior Provincial de los Misioneros Claretianos en Chile.
El 26 de mayo de 2001, siendo Superior Provincial, fue nombrado Obispo de Copiapó por el Papa Juan Pablo II, recibiendo la ordenación episcopal el 1 de julio del mismo año, con el lema “Conservar la Palabra en el corazón”. Como obispo, vivió su ministerio con un marcado sello claretiano: cercanía con los sencillos, compromiso con la justicia social, la defensa de la dignidad humana, el cuidado de la creación y un profundo amor a la Virgen María, especialmente en la devoción a Nuestra Señora de La Candelaria.
Tras 13 años de servicio episcopal, el Papa Francisco aceptó su renuncia en 2014. Con la humildad que lo caracterizó, pidió volver a Andacollo, donde continuó sirviendo durante cinco años como misionero claretiano, acompañando con ternura a los peregrinos.
De profunda formación espiritual e intelectual, durante su vida misionera obtuvo la Licenciatura y posterior Doctorado en Teología con especialización en Mariología en Roma, así como un profundo conocedor y estudioso de la piedad popular. Gaspar fue un hombre de fe profunda, de vida comunitaria, de oración sencilla, amante de la música y del arte, y un testigo coherente del Evangelio. Su legado permanece vivo en la Familia Claretiana, en la Iglesia de Atacama, en el pueblo de Andacollo y en todos quienes encontraron en él un reflejo del amor de Dios.
Este 27 de diciembre, los Misioneros Claretianos de la Provincia San José del Sur despiden con esperanza cristiana a su hermano, agradeciendo al Señor por su vida entregada y por enseñarnos que el Evangelio se vive con sencillez, alegría y profunda confianza en Dios.
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