Administración del Santuario El Carmen de Curicó fue traspasada a la Diocésis de Talca

Con una emotiva eucaristía, el domingo 27 de octubre los Misioneros Claretianos se despidieron de la Diócesis de Talca y de la comunidad de Curicó. De ahora en adelante la administración del Santuario El Carmen pasa a manos de la Diócesis de Talca.

La congregación permaneció durante 139 años en Curicó y estuvo a cargo del Santuario El Carmen, por lo que  cientos de fieles que se acercaron para la despedida, a la vez que agradecieron por escribir una hermosa historia de servicio y fe.

En la celebración Eucarística estuvieron presentes el Superior de la Provincia San José del Sur, P. Mario Gutiérrez, el Ecónomo Provincial, P. Gustavo Verdugo, el Rector del Santuario, P. José “Pepe” Abarza y el P. Carlos Vargas. También estuvieron presentes el Administrador de la Diócesis de Talca, P. Galo Fernández Villaseca y el P. Rodrigo Arriagada, Vicario de Curicó.

Un poco de historia.

Un ex fraile franciscano llamado don Antonio Poblete andaba a mitad del siglo XIX recogiendo maderas y limosnas para levantar un templo a la Virgen del Carmen. De ese templo, algunos dijeron que era un bodegón sin mucho estilo, y otros, como el historiador René León Echáiz,  aseguró que era “una hermosa y artística contextura construida por don Daniel Barros Grez”. No lo sabemos hoy a ciencia cierta.

Lo que sí sabemos es que el Cura Poblete dejó cláusula testamentaria cediendo la capilla y el local (las dos casitas edificadas a los costados del templo), la plazuela de su frontis, una pequeña viña adjunta a los misioneros Hijos del Corazón de María, cláusula que debería cumplirse a su fallecimiento. La condición era que se diera perpetuamente culto a la Virgen del Carmen en dicho templo. Así, cuando el cura Poblete falleció, precisamente en el mes de julio, mes de la Virgen del Carmen, de 1879, los misioneros se encontraron con este regalo y con esta obligación.

Los misioneros supieron combinar bien el servicio cultual del Santuario del Carmen, las misiones populares en todos los curatos de la zona y la atención a los más marginados sociales: los presos de la cárcel, los enfermos del hospital y los campesinos dependientes del sistema de haciendas o fundos. A fines del siglo XIX y hasta bien entrado el siglo XX participaron también muy activamente en la organización de los círculos obreros, especialmente en la Sociedad Católica Obrera cuyos estatutos habían escrito el entonces presbítero don Ramón Angel Jara y el presidente del partido Conservador don Abdón Cifuentes. Cuando esta Sociedad se unificó con la Sociedad Obreros de San José, los misioneros entraron de lleno como capellanes y directores de sus centros y círculos de base.

Hacia fines de la década del 70, los Claretianos de Curicó empezaron una política de apertura hacia la diócesis. La llegada de misioneros con un fuerte sentido eclesial, con otra mirada más amplia, con métodos más modernos. El Carmen empezó a abrirse al pueblo y a la iglesia local.

Ceremonia de traspaso

El P. Galo Fernández recalcó en la emotiva ceremonia de traspaso de la administración que “Nos damos cuenta de lo mucho que han regalado por más de 130 años, sé bien que la comunidad presente recuerda los nombres de muchos, y hoy queremos nombrar al padre Pepe, quien será recordado por estar plenamente pendiente del Santuario y ser artífice de la reconstrucción de tantos espacios y de sostener una comunidad tan linda y tan hermosa. Una comunidad que tiene conciencia de ser un don para la ciudad de Curicó y sus alrededores, que tiene en sus fuerzas la procesión del Carmen, que año a año celebramos con tanto cariño y devoción, y que en ningún año, aún después de las dificultades del terremoto, se ha dejado de celebrar”.

Posteriormente el P. “Pepe” Abarza entregó unas palabras a los presentes: “Estoy muy contento con el pueblo curicano, porque son un ejemplo de esfuerzo y lucha para tratar de sacar adelante la reconstrucción del Santuario, nos apoyamos y caminamos juntos en aquellas cosas de la vida, como enamorarnos de Jesucristo. Agradecerle a la comunidad, reitero esa gratitud un millón de veces, nunca me sentí solo, siempre había una mano compañera, una mano con quien soñar, con quien acompañarse, con quien proyectar ese trabajo. A los agentes pastorales gratitud, a los Anderos también y para ellos éxito en lo que venga”.

Ya finalizada la celebración eucarística, los fieles se acercaron al padre Pepe para abrazarlo y dedicarles unas palabras de agradecimientos más personales, así como al resto de miembros de la congregación.

[Fuente: Diócesis de Talca y “125 años en Curicó: Memoria Histórica”]

 

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