Se expande el fermento de las comunidades de base

Las comundiades eclesiales de base, Ceb, parecen vivir un resurgimiento alentador en Latinoamérica. Como parte de su doctrina de la “seguridad nacional” fueron perseguidas por las dictaduras militares que se abatieron sobre el continente en las décadas de los ’70-’80; las acusaron de ser células comunistas disfrazadas. A ello se sumaron numerosos pastores eclesiales que las miraron a lo menos con seria desconfianza.

Hoy, bajo los vientos de las nuevas democracias que sucedieron a la Guerra Fría, las Ceb parecen vivir en diferentes países un rebrote vigoroso, animado por una pastoral bíblica que no sólo ha acercado la Palabra de Dios al pueblo sencillo, sino que apunta a su vivencia real.
Así lo siente César Espinoza Muñoz, un entusiasta claretiano centroamericano que junto a la misionera laica argentina Marta Boiocchi visitó fugazmente la comunidad central claretiana en Santiago.

Nacido en Guatemala hace 34 años, César desarrolla hoy su evangelización misionera en Honduras, dedicado a comunidades campesinas de la zona norteña de Arizona.

Tras cursar la carrera sacerdotal en el seminario claretiano de El Salvador fue destinado a Costa Abajo de Colón, Panamá, donde misionó por cuatro años según una línea pastoral muy cercana al pueblo, instaurada por el obispo claretiano Carlos María Ariz. Pero la diócesis fue confiada después a un pastor de otros criterios, quien terminó expulsando a los claretianos, en el fondo –según denuncias de drigentes campesinos- por solidarizar con sus campañas contra un proyecto minero trasnacional que provocará serios daños ecológicos a una zona campesina muy pobre.
Hoy, César dedica sus esfuerzos de evangelización a comunidades campesinas marginadas del departamento hondureño de Atlántida, y en el área de San Pedro Sula.

-Nuestra principal preocupación es la formación –recalca-. Se realiza con la Escuela de la Palabra y la Escuela de Teología Pastoral Popular, que llevamos adelante según las orientaciones de nuestros obispos claretianos Angel Garachana y Rómulo Emiliani.

La común pasión por este trabajo, enraizado en la fe, las penas y alegrías del pueblo pobre, trajo en estos días a Chile a César Espinoza, desde Honduras, y Marta Boiocchi, desde Haití.

Con genuino entusiasmo comentan los diez días intensos de oración, reflexión y estudio que aquí vivieron, con la mirada puesta en cómo potenciar sus respectivos trabajos con las comunidades eclesiales de base.

-Se ha concretado el proyecto de una “escuela on line”, para cualificar a encargados/as de comunidades en un programa de tres años –cuenta César-. Pensamos contar con unos 40 alumnos. Hemos analizado también los contenidos del próximo encuentro de la Unión Latinoamericana de Comunidades de Base, que tendrá lugar en San Pedro Sula en junio de 2012. Además se concertó un curso que realizará el Instituto Teológico Pastoral Latinoamericano, Itepal, entre el 5 y 25 de septiembre venidero, para dar a conocer el caminar de las Ceb. Por último, analizamos la reunión que el Consejo Episcopal Latinoamericano, Celam, tendrá el próximo mes en Chile.

Dentro de su apretado tiempo, Marta y César visitaron el Museo Claretiano de Chile. Se detuvieron con especial atención en los recuerdos que éste conserva del Venerable Padre Mariano Avellana, el futuro santo claretiano, de quien se llevaron material de difusión para darlo a conocer en sus países de misión.

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