Saludo en el día de la fundación de la Congregación de Misioneros Claretianos

Queridos hermanos.

fundacionTodos los años nos acercamos al día de Fundación de nuestra Congregación con profundo amor por nuestro Fundador y sus compañeros que emprendieron una gran iniciativa misionera el 16 de julio de 1849 para proclamar la alegría del Evangelio. En esta ocasión vale la pena echar un vistazo más de cerca a la fuerza motivadora detrás de nuestras elecciones individuales y de todas nuestras obras apostólicas.

Recuerdo haber leído una línea de un poeta francés (Charles Peguy): “Todo comienza en el misticismo y termina en la política”. Es la dimensión mística la que hace que nuestra Congregación sea relevante como comunidad misionera en la Iglesia y en el mundo. Cuando damos paso a fines pragmáticos y auto-referenciales, tendemos a intercambiar nuestra manera profética y mística de estar en el mundo con estrategias y tácticas de éxito y rendimiento para sobrevivir y ganar terreno en un escenario mundial competitivo. Cuando perdemos el sentido místico de nuestra presencia misionera en el mundo es fácil sentirnos atraídos por la conformidad con los valores del mundo, y evitar el dolor de la cruz y de este modo arriesgarnos a perder la capacidad de ser testigos proféticos. El P. Claret se mantuvo conectado con la fuente de su misión apostólica que expresó en su lema episcopal: “Caritas Christi urget nos” (El amor de Cristo nos impulsa).

La prueba decisiva para comprobar si somos místicos o políticos es mirar la dirección de nuestros movimientos preguntando “quid prodest?” (¿A qué sirve?). Cuando nuestro ministerio sirve para glorificar a Dios y llevar a la gente a la plenitud de la vida, estamos en sintonía con el espíritu del Fundador.

Es importante examinar los motivos de nuestras acciones misioneras, tanto a nivel individual como comunitario. Muchos de nuestros hermanos hacen muchas cosas sin ocasionalmente detenerse a preguntar a dónde se dirigen. Me acuerdo de una divertida conversación de un hombre que le preguntaba a su amigo que se apresuraba a montar a caballo: -¿Adónde vas? El amigo respondió: “No sé, pregunta al caballo”. ¿Tendemos a ir donde nuestros impulsos y ambiciones desenfrenadas nos llevan?

Nuestros mártires se negaron a dejar que sus miedos y ansiedades guiaran el curso de sus vidas. Ellos mantuvieron sus corazones en sintonía con el motivo fundacional de glorificar a Dios y testificar el Evangelio del amor incluso derramando su sangre. Mientras esperamos la Beatificación de nuestros hermanos el 21 de octubre de este año, os invito a alinear nuestras vidas personales y apostolados con el espíritu místico fundacional de nuestra Congregación.

¡Feliz Día de la Fundación!

Mathew Vattamattam

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