Relato de la experiencia misionera en Los Molinos

qorban2Compartimos este sentido y hermoso relato de Nicole Vasquez Rocha, joven que junto a la comunidad Qorban, participó en las misiones de verano en el sector de Los Molinos, en la Vicaría de la Costa Valdiviana:

«Como describir aquella semana en Los Molinos (Valdivia). Aquella semana. Qué recuerdo. Sólo han pasado algunos días desde que volví y se me ha hecho inevitable dejar de pensar en todo lo que viví allá. Todos los días eran muy aprovechados a las 8:00 am. Tomando desayuno junto a mis compañeros, amigos y profesores de misión. Todos con cara de “noni” como decía un misionero claretiano. Pero aun así con todas las ganas y muy contentos.

Extraño la unidad del equipo, las risas matutinas. Luego nos arreglábamos y cada uno se disponía a su comisión, y de ahí todo era trabajo. Obvio que también no faltaron aquellos momentos de descanso, de fijar la mirada al mar tan bello y tranquilo que sólo otorgaba serenidad a nuestros pensamientos, y luego nos llevaba de vuelta a la misión.

Algunos arrumbaban escombros, otros pintaban casas, otros visitaban a las personas, se encargaban de los niños o se encargaban de limpiar la playa. Pero lo más importante es que cada uno de nosotros supo encontrar a Dios en el camino, en el amor de un niño, como me sucedió a mí cuando conocí a una pequeña que me ilumino el corazón: Maite, o la visita de una señora peregrina que a pesar de sus años, no dudo ni un segundo en abrir su corazón hacia nosotros, jóvenes que quizás ella nunca había visto en su vida, para contarnos parte de su historia. Sé que a varios a mis amigos, incluso a mí, nos llevó a la realidad, nos puso los pies en la tierra y nos hizo dar las gracias a Dios por todas las cosas que tenemos y no aprovechamos.

Experiencia que nos hizo reflexionar, agradecer a la familia que tenemos; a los amigos que la vida nos ha dado y saber cuidarlos… Bueno pero la experiencia va mucho más allá. Hubo algunos roces inevitables, pero es que si no existieran no habría amistad y eso nos hace ver el gran amor que nos tenemos mutuamente, y el aprecio que nos une.

Cómo no mencionar el cariño de la gente de la comunidad. Y aunque suene cursí, les contaré. Una tarde sentada frente al mar conversaba con un amigo y un profesor (guía y compañero). Y se nos acercó una señora llamada Luisa. Ella comenzó a hablarnos de lo bueno de nuestra visita, de lo agradable que era ver jóvenes en buenos proyectos. Ella nos hablaba de lo misterioso que era Dios, pero que su grandeza era infinita. Yo pensé: «Ah, claro, una típica mujer de iglesia», pero no. Ella a medida que iba hablando me hizo cambiar de parecer. Y es que en ella vi a una joven tal como nosotros, cuyo testimonio de vida tocó mi corazón.

Y así tantas, pero tantas cosas que viví, que recordarlas me alegra. Además, quiero dar las gracias a los profesores por la paciencia, buenos consejos y amor que nos entregaron. Tuvimos la fortaleza de levantarnos todos los días gracias a ellos; y finalmente a los amigos, misioneros y compañeras con quienes compartimos esta semana. Los quiero y gracias infinitas Qorbán.

Sólo son palabras de alguien que vivió la experiencia al máximo durante las misiones en Los Molinos. Saludos a todos y todas.

Nicole.»

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