Reconfortante testimonio de misión claretiana compartida

En visita relámpago por poco más de un día estuvieron con la comunidad claretiana madre de Santiago el misionero guatemalteco César Espinoza y Marta Boiocchi, laica argentina comprometida con la misión claretiana por más de tres décadas.

Ambos participaron en Santiago en una reunión de trabajo de la Coordinadora Continental de Comunidades de Base, en la que participaron 35 articuladores y asesores venidos de Europa, Asia, Africa y América, animadores de este tipo de organismos celulares donde el pueblo cristiano vive la presencia del Resucitado como esperanza revitalizadora de la iglesia comunitaria que él fundó.

Admirable testimonio femenino

Marta Boiocchi es testimonio de la fuerza mislonera impulsada por el Espíritu entre el laicado femenino.

Originaria de Córdoba, Argentina, lleva más de 30 de sus 71 años vinculada estrechamente a la misión claretiana, especialmente en comunidades de base. Llevaba años trabajando con ellas en sectores campesinos y aborígenes de Formosa, en el norte argentino, cuando, en un encuentro en Yhu, Paraguay, pidieron voluntarios para trabajar en Haití. Se ofrecieron ella, otra laica, Julia Rossi, y el claretiano argentino Aníbal Zilli.

Julia permaneció en esas tareas dos años. Marta y Aníbal llevan más de 12.

-Es una tarea maravillosa –dice ella, mientras le brillan los ojos de entusiasmo-. Haití es el pueblo mártir de América. Ha sufrido lo indecible.

Cuenta que al comienzo de su misión asumieron una parroquia en Cazale, una pequeña localidad al norte de Puerto Príncipe. Después comenzaron un interesante trabajo bíblico que culminó en la creación de la Escuela Bíblica Monseñor Romero, tras cuya primera promoción con 40 estudiantes de todo el país hay actualmente otras seis.
-Gracias a este trabajo pudimos editar 5 catecismos en el idioma criollo haitiano –kreyol o creol-, y conformando una comisión se ha traducido al creol el Nuevo Testamento. Contamos con la ayuda inapreciable de Alberto Rossa, el gran apóstol bíblico claretiano asentado con su editora internacional en Macau, China. El publicó y nos envió 25.000 ejemplares, que fueron sepultados por el terremoto del año pasado; pero se ha comenzado a rescatarlos.

Pero no sólo el trabajo bíblico acapara la vida misionera de Marta en Haití, el país más trágico del continente, que en sus 27.750 kilómetros cuadrados –menos que nuestra región del Maule- alberga unos 9 millones de habitantes sumidos mayoritariamente en una pobreza lacerante.

El azote de la muerte

Entre sus acciones de ayuda fraterna, Marta ha tenido que luchar una y otra vez en Haití por la vida de los más pobres.
Tras una hambruna feroz que en una guerra civil de cuatro años los obligaba a tostar al sol arcilla con harina para sobrevivir, en 2008 dos huracanes y una tormenta tropical barrieron la isla provocando 800 muertos y un millón de desplazados. Pero faltaba lo peor, que sobrevino el 12 de enero de 2010: el pavoroso terremoto de 7.4 grados Richter que dejó la terrible cifra de 290.000 muertos.

Un mes y medio después, Chile era sacudido por un megaterremoto de 8.8 Richter seguido de maremoto –el 5º mayor sismo registrado hasta entonces en la historia-, que arrojó 521 muertos y 56 desaparecidos. ¿Cómo explicar tamaña diferencia? Marta es categórica:

-La construcción en Haití es caótica. Se colocan techos muy pesados a construcciones sin cimientos ni columnas.
Si en Chile estamos lejos de haber superado los traumas sociales dejados por nuestro sismo, es fácil comprender lo que sucede en Haití:

-Aún no se ha comenzado la reconstrucción, debido al colapso político e institucional del país. En Haití, simplemente, no hay Estado. Las donaciones no encuentran interlocutor válido. Además, una tremenda corrupción dificulta la llegada de la ayuda a las víctimas.

Un futuro incierto

La situación del país que ha llegado a amar con toda su alma, se complica ahora, según Marta, por la situación incierta que una vez más abre el escenario político. Antes de la reciente segunda vuelta presidencial regresaron al país –no se sabe para qué- Jean-Claude “Baby Doc” Duvalier, el sangriento exdictador vitalicio derrocado, y el dos veces derrocado Jean-Bertrand Aristide, primer presidente en la historia haitiana que en su momento fuera elegido en forma democrática. Ahora, tras dos semanas de recuentos, ha resultado electo Michel “Sweet Micky” Martelly, un cantante controvertido que no tiene experiencia política y cifró su campaña en un fuerte mensaje de cambio, prometiendo romper con décadas de corrupción y desgobierno. El proceso de su reconocimiento aún no es definitivo.

La situación puede complicarse, considerando que los resultados electorales habían sido aplazados debido a informes de altos niveles de fraude.

A ello se suma el rechazo creciente de los haitianos a la presencia de la Misión de Naciones Unidas para la Estabilización de Haití, Minustah,una fuerza multinacional con participación de Chile que lleva allí siete años instalada.

A los ojos de muchos haitianos se trata de una cabal intervención militar extranjera.

 

Fotografías (Presione la foto para agrandarla):

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