Proclade conmemora el Día Internacional del Enfermo Misionero

cruz-manoHoy 11 de febrero se conmemora el Día Internacional del Enfermo Misionero. El equipo de Promoción Claretiana de Desarrollo (Proclade) nos invita a vivir una jornada de oración, peregrinación y solicitud del don de la salud.

Los enfermos misioneros tienen como objetivo que el enfermo y anciano ofrezcan su dolor y soledad a Dios, como forma de identificarse con la pasión de Cristo en la cruz.

Para conocer mayores detalles de este proceso, el equipo de Proclade – Misión Solidaria de Antofagasta comparte dos testimonios de hermanas de la UEM (Unión de enfermos misioneros) claretianos de esa ciudad:

María Salas:Desde siempre conocía de Dios, pero tarde yo me encontré con Él”

uemDesde pequeña asistía con su familia a la iglesia y recibió sus sacramentos, pero en aquellos tiempos uno no recibía la catequesis que años más tarde recibiría cuando preparó a sus hijos. Aquí tuvo un primer acercamiento a lo que sería su encuentro con Dios.

Un día fue hospitalizada de urgencia con riesgo vital, afuera de la Unidad de Cuidados Intensivos su familia y cercanos sufrían por un diagnóstico poco esperanzador, pero ella en ese momento vivía una experiencia que llenó de gozo su vida: Dios se le manifestó y en ese instante ella salió del coma. Aunque estuvo mucho tiempo hospitalizada, su cuerpo estaba doliente pero su alma estaba fortalecida en el Señor, lo que la sostuvo para sobrellevar la muerte de su hija cuando ella fue dada de alta.

Hoy ella vive con un dolor físico constante, pero de todas formas participa del “club de abuelitos” y espera la visita de un acompañante de la UEM para compartir la palabra.

Teresa Rodríguez: Yo me entregue a Dios y mi vida cambió.

Ella era una persona que se reconocía como “no cercana a la iglesia”, aunque en forma silente siempre que podía ayudaba a quien lo necesitara.

Recientemente sufrió un accidente celebro vascular que le inmovilizó un lado de su cuerpo. Un día se acostó a dormir y al despertarse su cuerpo no le respondía, fue hospitalizada y sufrió un infarto al cerebro, estuvo inconsciente, pero en su interior ella se abandonó en Dios y le dijo que se hiciera su voluntad.

Teresa era una mujer laboriosa en su casa por lo que le costó mucho el no poder hacer ni lo más básico, siendo asistida en todas sus necesidades.

A pesar de su frustración ella cada vez se aferraba más a Dios, permitiendo la entrada del sacerdote, luego a que se le visitara y se le compartiera la palabra de Dios , porque ella dice que su enfermedad fue la puerta por la que entró Dios a su vida.

Hoy, y fuera de todo diagnóstico, está muy recuperada físicamente y totalmente renovada espiritualmente. Participa en la comunidad , asiste a la eucaristía y está llana a todo lo que le acerque más a crecer en su fe.

Nos unimos en la oración por todos nuestros enfermos misioneros y por todos los enfermos que se encuentran solos y abandonados en muchos hospitales y hogares.

Pedimos por sus familias y por todas aquellas personas que les acompañan.

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