Pedro Rojas: “Me enamoró esa capacidad de ser cercanos a la gente”

“Crecí, me formé, conocí, busqué y me empapé de los Misioneros Claretianos, confiesa  el hermano Pedro Rojas, quien a sus  jóvenes 37 años recién cumplidos, espera recibir pronto su ordenación sacerdotal como misionero de la congregación Claretiana.

Su rostro y memoria llevan grabado los ángeles de esa nostalgia por el norte chico, que lo vio crecer, “en medio de grandes peregrinaciones gente, luz, tierra, sol, calor, transpiración, mandas, plegarias, cantos, tambores, pífanos, danzas, días y noches. Toda una cosmovisión”, como él mismo lo define.

Pedro se crió al calor de un hogar cristiano, junto a sus padres y hermana en Andacollo, tierra colmada de religiosidad popular  y “allí estaban los claretianos al centro del combate diciendo que Jesús perdona y que quiere que todos seamos felices” asienta categórico. Ese mensaje quedó tallado en sus sentimientos. Tampoco olvida a “esos grandes pastores, sencillos, humanos y, sobre todo, cercanos” como recuerda la presencia misionera en medio de la gente de su pueblo natal. Estudio la enseñanza básica en la Escuela número 1de Andacollo la que pasó a llamarse  Escuela P Claret, famosa por su banda de música para los desfiles, donde intentó incursionar como percusionista: “Bueno, tocaba  la caja, pero una vez perdí el ritmo y me sacaron volando, de allí que soy un frustrado de la caja” cuenta con ese rasgo buen humor y simpatía que deja relucir a cada  instante su personalidad.

Hace dos años llegó a Niebla, el otro extremo geográfico de la patria.  Se ve muy contento. Sus ojos se posan en la asombrosa belleza sureña, colmada de especies arbóreas y extiende luego su mirada al gigantesco  océano,  “Aquí la naturaleza habla a cada momento de Dios, uno está con su creación y  se encuentra con la verdad, la paz y con eso,  uno se vuelve a reencantar con el Señor”

SER CARIÑOSO Y CERCANO

En la comunidad de la vicaría costa de Valdivia, el religioso está desarrollando toda esa calidez que tiene para acompañar la vida de sus habitantes “Ha sido gratificante. Estoy con gente sencilla, de trabajo, de esfuerzo, muy alejada de los centros urbanos. Acá no había una presencia de la iglesia católica más estable, y  lo mío ha sido acompañar a las personas  más allá de la celebración de la liturgia. Mostrar preocupación por ellos, ser cariñoso, cercano y atento a las tareas que se me piden. En  otras palabras, está llevando a la práctica lo que lo enamoró de esta congregación: “esa capacidad de “estar” y de “hacer presencia” en medio de la gente”

Admite que su juventud le juega algunas malas pasadas, porque busca cambios rápidos, pero la “función de un misionero es ser paciente, saber que las cosas se van fraguando y haciéndose de a poquito” murmura en voz baja. Le inquieta la tarea de transmitir la fe a los jóvenes: “ aquí la mayoría de los que participan son adultos y tenemos el desafío de ir pasando la posta a las nuevas generaciones, cómo trasmitirles nuestra fe a través de la catequesis, la confirmación, comunión, infancia misionera. Tenemos formado un grupo de niños misioneros y tengo fe que en el futuro serán testimonio de Iglesia”

UN COMUNICADOR INNATO

A Pedro  le duele este país tan desigual y donde la gente está tan preocupada de tener éxitos económicos. Está siempre actualizado en el acontecer noticioso y le apasiona  la cultura, el diálogo con la sociedad, los fenómenos de la ecología, los cuidados del planeta, y eso lo expresa a través de su irresistible interés por las comunicaciones. Puede pasar varias horas frente al computador, leyendo escribiendo, alentando, profundizando su saber. Es un comunicador innato y usa la web, el facebook y todos los medios posible para transmitir la Palabra, “porque si el Padre Claret estuviera aquí,  haría lo mismo, lo veríamos navegando en Internet   y cumpliendo la misión de ser trasmisores de la Palabra”  agrega.

REENCANTAR A LOS FIELES

No le atemorizan los huracanes que vive hoy la Iglesia Católica “Estamos pasando momentos duros, y no creo necesario explayarnos, es una crisis de la que finalmente lograremos sacar buenas lecciones. Para mi no es alarmante. En su historia han existido momentos fuertes de crisis. Debemos prepararnos  para los cambios, solo así podremos enfrentar situaciones conflictivas. La iglesia debería recuperar el sueño del Concilio Vaticano segundo que era la comunión y  la participación, el sacerdocio como un servicio de acompañamiento y no como un endiosamiento, lo digo con toda libertad porque no es un tema dogmático. Hay sectores en nuestra institución que se han erigido en un elevamiento falso; gracias a Dios y a una formación más aterrizara, no tenemos esa marca los claretianos y la gente lo distingue pronto”.

Por eso siente que la Iglesia Católica va camino a  una minoría, a nivel de pastoral y con la fuerza  juvenil que lo sostiene, asegura: “Mi  interés es  reencausar la necesidad de los seres humanos de creer, porque hoy  buscan creer en cualquier cosa, ¡cachivaches, cremas, el tarot, las piedras! …nuestra misión es  re encantar  a la gente en la persona de Jesús, porque El es nuestro  Salvador, El es el  Dios que se hace presente y latente en la historia de la humanidad”

Ha puesto su fe para esta labor de los laicos “No quiero decir que los religiosos  se van a recluir solo a la sacristía, pero es ahora que se hace más presente la fuerza del mundo laical, que ha sido respetuosa, generosa y de una fidelidad muy grande. El laico es cuidadoso de la tarea que se  le encomienda.  La pastoral bíblica es un ejemplo de esta fidelidad, pues está en manos de laicos y es excelente. Su misión va tomado cada vez mayor fuerza”.

Lo alienta el proceso de unificación en la zona sur de América de los Claretianos y piensa que vendrán muchas cosas buenas, porque es aunar fuerzas para multiplicar el servicio y mejorar su calidad. Será otra manera  de acercarnos, dice,  al pensamiento de Jesús  con esos dos pilares de la vida: misericordia y felicidad, pues en eso consistía su utopía.

3 comentarios

  1. Ronald Stuardo Pino dice:

    Me alegra ver tu reflejo en esta preciada entrevista y doy fe de ello pues yo y mi familia te hemos sentido muy cercano y te apreciamos mucho. Me alegra tener un amigo como tú. Un abrazo para ti y toda esa gente que amas y que te ama simplemente por ser con ellos.
    Ronald Stuardo Pino

  2. beatriz soto dice:

    Querido Pedro, me alegra saber de tu compromiso con la Misión, que bueno que el Señor te haya dispuesto por esas tierras así tienes la oportunidad de compartir lindas experiencias con nuestros hermanos que tanto entregan.Ruego a Dios para que sigas entregando frutos.

  3. SISSI dice:

    HOLA PEDRO TANTO TIEMPO espero que estés bien.
    trate de ubicarte para saber como te ha ido pero no te puedo encontrar cuidate mucho y suerte en todo

Deje una respuesta a un comentario