Prenovicios Claretianos entrevistan al P. Juan José Chaparro

IMG_1778Durante el mes de julio los prenovicios claretianos de la comunidad “Los peregrinos” Kekey Takaya, y Daniel Ortiz entrevistaron en Paraguay al P. Juan José Chaparro, quien había sido recientemente nombrado Obispo de Bariloche.  Este material cobra especial relevancia días después que el claretiano asumiera su nuevo cargo.

¿Cómo aconteció la propuesta de ser Obispo?

A través de la nunciatura se me propuso, el querer del Santo Padre para ser Obispo de San Carlos de Bariloche. Luego de la propuesta se da la posibilidad de reflexión y oración. Así, yo me tomé unos días y luego respondí, como saben, afirmativamente.
¿Qué sensaciones surgieron y que llevo a dar el sí?

En primer lugar este nombramiento para mí fue una sorpresa, aunque uno siempre tiene que estar dispuesto a los llamados de Dios. Siendo mi lugar de misión actual Paraguay, antes Uruguay y otros servicios en la congregación, creo que siempre uno ha de estar abierto y saber que Dios nos hace nuevos llamados en cualquier ocasión. Como misioneros que somos, seguidores de Claret, me parece que entra dentro de nuestras variables un servicio eclesial de este tipo, más allá de que lo quisiéramos o no. Junto a este sentido de disponibilidad, está también el ponerse en manos de Dios, porque siempre Dios va a ir adelante y sólo con su gracia podremos responder desde el sí primero hasta lo que esto significa respecto del servicio a la gente.

¿Cuál es su mirada, su percepción al respecto?

Hay que mirar estas cosas con fe, dentro del plan de Dios y con mucha confianza, y por otra parte con la certeza de que Dios nos acompañará también con los hermanos, los amigos y la gente que nos quiere, de todas partes de la congregación y de la propia diócesis. He sentido en todo esto una cierta serenidad, para responder y aceptar este encargo del Santo Padre.

Hay por supuesto algo que no es menor en todo esto, y que junto a un sentimiento eclesial que siempre he tenido y he cultivado donde yo he vivido, de presencia, de participación, de activación de aquellas mediaciones que hacen a la iglesia local en distintos lugares, y es el hecho de la presencia de Francisco, quien evidentemente me parece que le ha dado un toque distinto a todo este tiempo, y que tiene que ver con su ministerio, con su invitación a renovar el rostro de la Iglesia como todos queremos, para ser más fieles, para que el Evangelio llegue mejor a la gente y para que lo podamos vivir con más transparencia. Y evidentemente para mí significa una cuota de confianza de parte de él, y así como hemos valorado su generosidad y entrega aceptando el ministerio petrino, uno no puede menos que también decir “aquí estoy Señor” para este tiempo, para aceptar esta propuesta; y bueno, de esta manera seguir unido a la Iglesia en el servicio que Francisco me pide.

¿De qué manera puede influir en esta gran misión el carisma claretiano?

Yo soy Claretiano, y eso no se va, eso no se borra, es mi vida. Yo siempre digo, repitiendo lo que dice un documento “aquí aprendí a ser hombre cristiano y misionero, en el ámbito de la congregación de la familia claretiana”. Y a mí me han elegido desde este lugar. Por lo tanto mi ministerio será distinto, nuevo, de pastor de toda la Iglesia, de todas las congregaciones, los consagrados, laicos, de la familia. Pero para mí siempre estará en lo hondo mi vocación de los misioneros claretianos; por lo tanto, no creo que sea sino una ayuda, un estímulo para ampliar horizontes, trabajar juntos también con mis hermanos claretianos de la diócesis de San Carlos de Bariloche y de todo el mundo, con quienes me siento tan unido: claretianos, claretianas, la gran familia claretiana que configuramos entre todos.

Y yo siempre digo que en mí está mi historia, mi pueblo, mi padre, mi madre, el río que me vio crecer, jugar… Y también están el amor de las personas que me han querido, que me han alentado, desde el Padre Joaquín Miguel, quien me entusiasmó en esta vocación misionera a mí y a tantos otros que me han acompañado. Por lo tanto, eso es parte de mi vida y me va a estar acompañando siempre, como así también espero poder desempeñar este ministerio para alegría de la comunidad claretiana. Entiendo que no es sino una alegría vivida con fe, que el Santo Padre elija a un misionero claretiano de esta provincia `San José del Sur’; que se manifiesta un sano orgullo, una sana alegría al decir que también en nuestra congregación el Señor puede llamar pastores para sus iglesias particulares.

¿Qué mensaje les daría a sus hermanos claretianos en este momento?

Principalmente expresar una gran alegría y agradecimiento a la congregación, en la que me he visto siempre recibido, acogido, potenciado desde el inicio de mi ingreso en la misma. Me he visto alentado por un espíritu de familia, de sencillez, de entrega; lo he visto muchas veces en mi hermanos claretianos y sobre todo cuando fui provincial, que me permitió encontrarme con tanta gente. Y por otra parte siento que esto no es una pérdida para la congregación; he procurado brindar siempre lo mejor de mí, y entonces por ello expreso mi agradecimiento, porque todo se lo debo a la congregación.

Y deseo de corazón que los claretianos sigamos en lo que somos, en lo que estamos, siendo fieles a nuestra vocación misionera, en puestos de vanguardia, con lucidez, con sencillez, en la construcción de comunidades, en la construcción de la Iglesia con un corazón abierto, ecuménico, hacia todos, hacia todas… Pienso que lo que está en juego hoy en día es la vida de la humanidad y que por lo tanto creemos que el Evangelio de Jesús, puede también unirse a tantas otra propuestas con una gran libertad de espíritu y buscando lo mejor para todos. Me parece que el horizonte hacia donde vamos nosotros es el de acompañar la vida de nuestros hermanos y hermanas. Siempre digo que un solo sueño tiene Dios para sus hijos y es que vivamos como familia; yo digo siempre antes del Padrenuestro, ‘que la humanidad sea una familia’, y esa es la propuesta, es lo que nos anima, es el Espíritu, es lo que mueve programas, encuentros, en fin, todo. Es el Espíritu por el que valoramos cada momento y lo tratamos de vivir lo más intensamente posible.

Dejo un gran saludo a toda la congregación, mis hermanos, con los que hemos compartido tantos momentos, asambleas. He visto mucha gente muy luchadora, tanto mis hermanos claretianos como laicos, laicas, que están trabajando muy esforzados. Ha sido muy edificante para mí. A todos mi agradecimiento y les deseo que sigamos unidos en la oración y en nuestro servicio, nuestro trabajo, nuestra misión.

Muchas Gracias por su tiempo, bendiciones en este nuevo encargo.

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