Obispo Gaspar Quintana: “No podemos permitir que el desarrollo se realice al precio de injusticias, marginaciones, atropellos y deshumanización”

Un llamado a “agradecer de corazón” todas las maravillas que Dios ha hecho en Chile, y al mismo tiempo mirar el futuro para “continuar y perfeccionar la obra que se va haciendo en orden al verdadero desarrollo integral de la nación” realizó el Obispo de Copiapó en el Te Deum de Acción de Gracias, el sábado 17 de septiembre en la Catedral de Copiapó.


Ante una asamblea en la que se encontraba la Intendenta de Atacama, autoridades regionales y comunales y representantes de las Fuerzas Armadas y de Orden, Monseñor Gaspar Quintana hizo referencia a los momentos de alegría y de tragedia que “nos han golpeado como país”, especialmente el reciente accidente aéreo en la Isla Juan Fernández, que costó la vida de 21 personas, más la última, con ocasión de las operaciones de recuperación de restos.

Comentando el evangelio de Mateo (Mt 7, 24-27) en que se relata la construcción de una casa sobre roca o sobre arena, el Obispo señaló que “la construcción de una casa viene a representar lo que es edificar la propia vida, la historia de una nación, en dos maneras que son claramente contrapuestas”.

El Pastor dijo que “en medio de los acontecimientos de este último tiempo cabe plantearse cómo iremos asumiendo las legítimas diferencias”, de manera que nadie confunda “negociación con imposición, diálogo con monólogo, conciliación con traición, tolerancia con debilidad, argumento con descalificación, pasión con odio, interés nacional con provecho personal”. Invitó a poner en primer lugar “los grandes valores de la vida”

“Nuestro país va creciendo y avanzando en muchos aspectos, pero todavía nos queda mucho por ser y por hacer” dijo Monseñor Quintana. “… No podemos permitir que el desarrollo se realice al precio de injusticias, marginaciones, atropellos y deshumanización”. Citando al recordado Cardenal Silva Henríquez en referencia al conflicto estudiantil, señaló: “Pido que se escuche a los jóvenes y se les responda como ellos se merecen… Pido y ruego que la sociedad entera ponga su atención en los jóvenes, pero de un modo especial eso se lo pido y ruego a las familias. ¡No abandonen a los jóvenes! Escúchenlos, miren sus virtudes antes que sus defectos.”

Enumerando algunos de los grandes temas que preocupan a la comunidad nacional, el Obispo de Copiapó señaló “la estabilidad del matrimonio entre un hombre y una mujer, y la dignidad familiar, aceptando y cuidando la vida desde el seno materno hasta el último momento de la peregrinación en este mundo; la desigualdad social y las discriminaciones injustas, el acceso de todos a una educación de calidad, el mejoramiento de la vocación democrática y la estructuración política, el final del solo lucro como meta indiscutible de la sociedad, la salvaguardia de la naturaleza en que vivimos y una nueva relación con el pueblo mapuche y las etnias originales, con el debido respeto a sus respectivas culturas y derechos”. Pidió a Dios “que dé sabiduría y eficacia a nuestras autoridades y personas responsables en orden a enfrentar en su conjunto estos problemas sin dilaciones y con justicia”.

El Obispo finalizó su mensaje con una referencia a “los que partieron a la casa del Padre desde la isla Juan Fernández” ya que “en ellos Chile mostró lo mejor de sí mismo en el respeto, la solidaridad y la comprensión del sentido último de la vida humana”.

Luego de la oración de la comunidad por diversas intenciones, los presentes compartieron el saludo de la paz. El Te Deum finalizó con la entonación del Himno Nacional.

Ver texto completo de la homilía en PDF

Fuente: Comunicaciones Copiapó

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