Obispo Gaspar Quintana envía mensaje de Semana Santa

Demos a la sociedad el sabor de los valores de Cristo”, fue el mensaje del Obispo Gaspar Quintana durante la Misa Crimal celebrada el Miércoles Santo en la Catedral de Copiapó.

El Obispo señaló que el ministerio sacerdotal está al servicio de los fieles, y citando Aparecida, agregó que “por esto el sacerdote no puede caer en la tentación de considerarse solamente un mero delegado o representante de la comunidad, sino que es un don para ella por la unción del Espíritu, y por su especial unión con Cristo cabeza del Cuerpo de la Iglesia”

“Aquí en Copiapó o Caldera, – dijo Don Gaspar- Vallenar o Chañaral, Alto del Carmen o El Salvador existe la necesidad de que ustedes y yo, los pastores y fieles, seamos testigos creíbles del Evangelio y demos a la sociedad el sabor de los valores de Cristo”.

El Obispo dijo que el Evangelio es un mensaje que dice “que los pobres ya no tienen que seguir esperando, ni los paralíticos, ni ningún excluido por la sociedad, (…) se trata de un consolador anuncio que Jesús hace a todas las generaciones para que se pongan de pie, para que caminen y vean, se sientan liberados de todas sus angustias y en verdad se alegren porque Él está presente en sus vidas”. Señalando el tiempo de Misión Joven, recordó que “la larga espera ya ha terminado, y que en la persona de Jesús tenemos toda la ternura, la sabiduría y la salvación que Dios puede regalar a los despojados o vulnerados”, y que “los presbíteros, junto con los diáconos permanentes, los religiosos y religiosas, además de los agentes pastorales, y las familias de Iglesia, tienen un rol clave para poner a todos los hombres y mujeres bautizados de Atacama, en “un estado de misión permanente”.

En la parte final de su homilía, Monseñor Gaspar agradeció “de todo corazón” a los sacerdotes, “toda su sacrificada entrega y su valioso aporte a la vida y la misión de nuestra Iglesia en estas tierras, su testimonio de vida y el celo apostólico con que realizan su labor”, animándoles a continuar su trabajo con alegría y compromiso, ya que “La persona de Jesús, Sumo y Eterno sacerdote, constituye el centro de la vida y el ministerio de todo buen sacerdote, que agradece y cuida el verdadero sentido de su llamado a continuar la misión de Jesucristo”.

Después de la homilía, los sacerdotes renovaron sus promesas sacerdotales, tras lo cual recibieron un abrazo fraterno del Obispo.

En esta celebración, don Gaspar consagró el Crisma y bendijo los óleos que serán utilizados para los sacramentos del Bautismo, la Confirmación, y la Unción de los enfermos.

Al finalizar, los presbíteros recibieron el saludo de la comunidad, en un momento de compartir en el patio del Obispado.

Fuente: Comunicaciones Copiapó

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