Monseñor Gaspar Quintana: “Debemos ser fieles discípulos misioneros de Jesús, para que el mundo y nuestra sociedad tengan vida”

El Obispo de Copiapó durante la Misa Crismal -celebrada el Miércoles Santo en la Catedral, junto al clero, diáconos, acólitos, y cientos de fieles de toda la diócesis- señaló que “Debemos ser fieles discípulos misioneros de Jesús, para que el mundo y nuestra sociedad tengan vida

Los sacerdotes renovaron ante el Obispo y la asamblea, sus promesas sacerdotales, tras lo cual tuvo lugar el saludo de Monseñor Gaspar a cada uno de ellos, en un abrazo fraterno.

“El humilde reconocimiento de nuestro pecado nos abre al perdón de Dios”

En la homilía, don Gaspar citó el mensaje de los Obispos tras la reciente Asamblea Plenaria, constatando los dolorosos casos de abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes. Reiteró que la Iglesia reconoce sus flaquezas y debilidades, y pide humildemente perdón por los daños y el escándalo causado a todo el país. “Como Obispo y servidor de ustedes, quiero invitarles a asumir estas dolorosas situaciones con esperanza y ánimo de conversión”, señaló, y al mismo tiempo invitó a no perder de vista todo el bien que ha hecho la Iglesia a la sociedad.

“Gracias a nuestros sacerdotes”

“Este es un buen momento de dar gracias al Señor por nuestros sacerdotes, -dijo el Obispo- que con su palabra y su ejemplo de vida, con sacrificio y esfuerzo, viven pendientes de que el Evangelio de Dios llegue a todas partes”, ya que ellos “han sido llamados por Cristo el Sacerdote por excelencia a continuar, con la santidad de su vida y la fuerza de su palabra, su tarea de dirigir, enseñar y santificar a la comunidad de los discípulos”.

Monseñor Quintana concluyó señalando que “los medios de comunicación, los comentarios al pasar, a lo mejor nuestra propia experiencia, nos hacen pensar en la necesidad de ser fieles discípulos misioneros de Jesús, para que el mundo, nuestra sociedad, tengan vida”.

La celebración culminó con la bendición del crisma y los santos óleos que se utilizarán en los sacramentos del bautismo, la confirmación y la unción de los enfermos.

Tras la Misa, los sacerdotes compartieron con los fieles en el patio del Obispado, momentos de alegría y de fraternidad.

– Ver texto completo de la homilía

Fuente: Iglesia.cl

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