Misión solidaria en Villa Esmeralda de Antofagasta

Durante una semana miembros de la comunidad claretiana de Antofagasta realizaron una misión en la Villa Esmeralda de la ciudad, bajo el lema  “Una voz grita en el desierto: preparen el camino al Señor” (Mc.1, 3).

La realidad del lugar visitado es complejo: es un sector donde el flagelo de la droga está muy presente, por lo que es una comunidad donde la desconfianza abunda. Los jóvenes del sector están en su mayoría desvinculados de la fe y están desinteresados de cualquier acción que les ofrezca un futuro mejor. No existen espacios de esparcimiento para la comunidad y las calles y veredas están en deplorable estado.

Los misioneros realizaron actividades que incluyeron a la población migrante, a los adultos mayores y a las personas solas, así como las familias vinculadas a la Capilla “Ascensión del Señor” del sector.

El Sacerdote Claretiano Haroldo Zepeda, acompañó al grupo misionero de la Parroquia Inmaculada Concepción a visitar por segundo año la villa, saliendo al encuentro de la comunidad, compartiendo con ellos alegrías y tristezas, realizando visitas y unciones de enfermos, bendiciones de hogares y viviendo encuentros con migrantes.

Compartimos el testimonio de una de las participantes:

“Debo agradecer a todos quienes hacen posible vivir la misión Claretiana, es mi primera vez visitando casas y compartiendo la palabra  con aquellos que lo necesitan, experiencia que por completo ha llenado mi vida, como lo ha hecho también con la vida de mi hijo Juan Pablo, quien ha participado de la escuela misionera,  gracias a Todos quienes hacen posible que esta maravillosa obra se realice y se comparta con quienes tanto lo necesitan … eternamente agradecida pueden contar conmigo y trabajaré ayudando este año y me prepararé para poder continuar en la misión. Un gran abrazo… Marianelli León ​

1 comentario

  1. Jhonny dice:

    Interesante, no necesitan personal, me gustaría trabajar por esos lados ya también aunque soy boliviano, pero sobre todo me gustaría trabajar con los hermanos haitianos y otros migrantes

Deje un comentario