Misión Solidaria en Temuco llega a su fin

Día a día vivimos las experiencia de la Misión Solidaria en Temuco gracias a los relatos de Katherine Martinez. Gracias a ella por informarnos con relatos y fotografías de la loable labor de estos jóvenes que cambiaron unos días de descanso por unos días de evangelización. Gracias a Katherine y a todos los participantes por esta noble Misión. Leamos cómo finalizó la labor:Sábado 20

El tiempo mejoró un poco. Ya no llovió, pero la mañana amaneció nublada, con un poco de frío, así que los misioneros, luego de la oración de la mañana y del desayuno terminaron las visitas que tenían pendientes desde hace algunos días, llevando consigo todo el ánimo de seguir misionando. Algunos de ellos se fueron provistos no solo de la Biblia, sino que en algunas casas pidieron un poco de agua bendita o simplemente que los volvieran a visitar. En la tarde el tiempo mejoró, ya que el sol salió, pero de todos modos la humedad fue grande por el agua caída los días anteriores, lo cual no inpedimento para las actividades siguientes del día.

Luego de realizar esta actividad, los jóvenes misioneros almorzaron lentejas y prepararon la actividad del día, un “compartir entre hermanos” en las distintas capillas, para dar fin a las actividades propias de la misión.

Para eso prepararon las distintas actividades propias de un evento como este. Y luego volvieron a la sede parroquial para cenar lentejas con pan frito.

Domingo 21

Los chicos preparan sus cosas para volver a Curicó, pero antes se despidieron en las comunidades en que participaron yendo a las misas que en las tres capillas se realizaron este día.

Luego almorzaron pollo con papas mayo y luego se dirigieron a los hogares que los acogían para arreglar sus cosas y así estar listos para el regreso.

Nota aparte puede decirse que esta misión dejó con gusto a poco. Pudo haberse hecho más si es que el clima hubiese acompañado, pero de todos modos fue una experiencia enriquecedora desde el punto de vista espiritual no solo para los misioneros, sino que también para las personas que los alojaron, para las que fueron misionadas, para los propios agentes pastorales que participaron de esta misión, etc. En fin, el Espíritu Santo se derramó y bendijo toda esta experiencia.

Deseando que esta experiencia se vuelva a repetir y pidiendo a Dios Padre Todopoderoso, a Jesús el Señor, al Espíritu que habita en nuestras almas y María Nuestra Madre que nos bendiga y nos guarde de todo mal me despido.

Katherinne Martínez, reportera de la Misión Parroquia Corazón de María de Temuco, año 2010.

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