Misión en las Comunidades de Panco, Curihuinca y Boyeco

Veinte personas, representando las comunidades de Antofagasta, Andacollo, Santiago y Temuco, participaron en las misiones del sur de Chile.

Los misioneros se trasladaron a cada comunidad la mañana del día 25 en distintos vehículos, equipados con bastante agua, materiales y por supuesto con la alegría del encuentro.

PANCO: Un almuerzo esperaba a los misioneros, que este año debieron quedarse en la capilla por arreglos dentro del colegio que años anteriores ocuparon para pernoctar. Durante el día las tareas se dividieron y en la semana se integraron los misioneros que faltaban. Los recorridos animaron a los misioneros que cada tarde se reunían con los niños, jóvenes y adultos que llegaban a compartir y profundizar en los sacramentos.

CURIHUINCA: En una sede mucho más habilitada fueron acogidos los hermanos, el agua a diferencia de otros años estaba en un gran estanque que fue habilitado para este tiempo. Las animadoras se organizaron y se unieron al proceso misionero, los sacramentos se adecuaron a cada grupo. Los niños llegaron a diario con la alegría característica de ellos;  sus padres que ya han ido creciendo en la fe, siguen profundizando su proceso para acercarse cada vez mejor a la comunidad naciente, en la cual el año 2011 se realizaron 19 bautismos, 12 confirmaciones, por lo que se espera que el presente año se realicen varias primeras comuniones y matrimonios. Curihuinca nace el año 2009 con la pre-misión en Semana Santa. Ahora se espera una donación para construir una capilla, ya que han adquirido varias cosas y necesitan el espacio donde celebrar sus reuniones.

BOYECO: En medio de un gran movimiento familiar fue la acogida, todo dispuesto para acoger en casa de la animadora y su hermana, que generosamente abren las puertas de su hogar a la misión.

Las visitas permitieron el reencuentro compartir la oración y recordar a las mujeres mayores que fallecieron a lo largo de estos tres años de misión y que fueron muy importantes en el apoyo a la comunidad natural, la religiosa y a los misioneros.

Durante la misión se logró recorrer más allá de los límites designados y abrir la mirada a nuevas realidades. Por ejemplo una familia muy numerosa de otro sector se unió en el camino y ellos asistieron muy motivados a la misa.

En estos días se logró motivar el compromiso, ver los roles de cada uno como parte activa de la comunidad y se logro la respuesta de un “sí” generoso a un nuevo equipo de animación y coordinación que se motivo desde el inicio de la misión.

En los tres lugares de misión en Temuco la asistencia fue muy masiva, constante y con disposición a las distintas actividades diarias de parte de las personas mayores y de los niños.

La compañía y apoyo del P. Joseph Soren cmf  fue de acuerdo a las necesidades de cada comunidad. En Panco compartió la realidad local muy diversa en términos de distancia y participación de las personas. En las otras comunidades Curihuinca y Boyeco, su apoyo en visita a los enfermos, y mayores permitió el acercamiento a la unción de enfermos, confesiones, conversaciones y bendiciones de casas, siempre necesarias y solicitadas.

Las realidades son muy diversas en cada una de las comunidades, pero la acogida en cada casa siempre es para compartir la vida, la cultura, costumbres y tradiciones, con sus alegrías y tristezas, valorando todo lo que nos compartían.

El día 2 de febrero el equipo retornó a Temuco, a la Comunidad de Santa Teresita, y junto a los animadores que participaron se evaluó te año fijar fechas y actividades, compartir un delicioso almuerzo preparado con el cariño característico de Teresita Hueche. También se celebró la Eucaristía agradeciendo a Dios por todo lo recibido y entregado. Fue una celebración cercana con muchos signos y muy bien acompañados  por varias  personas de la comunidad  parroquial (capillas) que han caminado con los misioneros y  han colaborado de diversas maneras. Presidió la misa el P. Mario Bússolo quien recogió con un lenguaje sencillo y muy participativo abierto a las vivencias de cada lugar. Además se recibió el cariño y compañía del P. Rubén Infantino quien estaba de paso en la comunidad de Temuco.

Testimonios misioneros

Hola, mi nombre es Camila Barrientos. Tengo 15 años y pertenezco a la Parroquia Corazón de María de Temuco. Participé en la misión en las comunidades Mapuche  de Boyeco, Panco y Curihuinca de Temuco desde que se inició, incluyendo la pre-misión.

Debo admitir que llegué a esta misión sin mucha experiencia. Siendo esta una experiencia nueva para mí cuando partió, logré ampliar un poco mi visión en cuanto a misiones gracias también al aporte de los otros misioneros que también participaban esta nueva misión. Además de afrontar la “lejanía” con mi familia, pero que con los años se terminó volviendo en un pequeño “problema” que he superado.

No puedo negar que al principio de todo sentía nervios de no ser bien recibida o no poder cumplir con lo que debía hacer, pero los años me dieron a entender que todo el esfuerzo y cariño que ponía para seguir misionando valían la pena y al ver el trabajo realizado al final de esta misión, me hace sentir orgullosa de todo lo que hicimos y la comunidad de Panco –donde me toco misionar- también estaba satisfecha con eso.

Durante ese largo caminar –literalmente- apoyé en todo lo que pude, especialmente con los niños. Así fue como los dos últimos años me hice cargo de las actividades con ello, sintiendo que estaba aportando con un pequeño granito de arena en la misión y en la comunidad misma.

Además de enriquecerme como misionera, conocí una cultura en la que yo convivo a diario a mí alrededor, pero que no había tenido una instancia para poder conocerla a fondo, aprendiendo costumbres e idioma, así como la vida esforzada de los Mapuche y su “conexión” con la naturaleza.

Lo único que puedo hacer es dar gracias a Dios por la experiencia y aprovecharla como ejemplo para las próximas misiones en las que deseo participar.

 

… “Tú Señor, eres todo lo que tengo;

He prometido poner en práctica tus palabras”.

Salmo 119, 57.

 

Misión en Curihuinca

Hola, Soy Eduardo Muñoz Carvajal, participé de la misión desde el 2011 junto a mi madre Flor Carvajal, como representantes de la Comunidad de misión solidaria y JUPIC- Andacollo y enviados por nuestro Rector y párroco el padre Eduardo Huerta.

La misión en Curihuinca, fue una de las experiencias más enriquecedoras que he vivido como misionero. En ella conocí personas, cultura y costumbres de una comunidad Mapuche muy diferente a la mía, pero unidos en el amor de Dios y nuestra madre la Virgen María.

Las personas de la comunidad son muy acogedoras, cada visita era especial y única. Mientras nosotros compartíamos un mensaje, ellos compartían sus vidas, sus penas, sus alegrías, su trabajo, sus animales y sus experiencias.

Cada encuentro fue un intercambio de experiencias y alegría con los adultos que visitamos por las mañanas.

Sus niños inquietos y alegres, esperaban con ansias cada encuentro para pintar, cantar y jugar entorno a un mensaje referido  al tema central de la misión los sacramentos.

Esta misión en especial me hizo crecer como misionero, reafirmar mi fe en Dios y animado a seguir en la tarea misionera.

Eduardo Muñoz.

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