Masiva celebración de san Judas Tadeo junto a Santuario chileno

Con la participación de centenares de devotos que a lo largo del día desfilaron ante su imagen centenaria, el 28 de octubre se celebró junto a su santuario nacional en Santiago la fiesta anual de san Judas Tadeo.

A pesar de que permanece aún cerrado al culto el templo basilical del Corazón de María que es también el santuario tadeano, esto no aminoró mayormente la concurrencia masiva de los devotos.

Ello, en parte, porque precisamente en días previos se dio comienzo a la que se espera sea la etapa definitiva de la lenta y onerosa restauración de la basílica, dañada seriamente por el sismo que el 27 de febrero de 2010 asoló al país. La fiesta de san Judas ha permitido reabrir por un día las puertas del templo, para que los devotos renovaran la esperanza apreciando los trabajos en ejecución. Se estima que éstos llegarían a feliz término en un plazo de cuatro meses. Vinculadas a esta información pueden apreciarse algunas fotografías de los trabajos en marcha que pudieron comprobar los devotos  tadeanos.

Una fiesta en grande

Las celebraciones de la fiesta anual del “glorioso apóstol” tuvieron los ingredientes que muchos fieles devotos han hecho suyos por décadas.

En la mañana hubo en la capilla o el jardín comunitario misas cada hora, entre las 8 y las 12; todas con participación amplia y entusiasta. Por la tarde, las tradicionales bendiciones a los enfermos, los adultos mayores y los niños, y el encuentro de los integrantes de la Sociedad San Judas Tadeo.

A las  18:30 los fieles convergieron frente a la basílica-santuario, donde su habían dispuesto bancas del templo para celebrar la eucaristía mayor en la propia calle, cerrada previamente con las debidas autorizaciones.

El encuentro eucarístico fue presidido por el nuevo vicario zonal del Arzobispado, el misionero polaco de la Sagrada Familia P. Marek Burzawa, quien encantó a la asamblea con su carisma y sencillez. Junto a él concelebraron el timonel parroquial y del santuario P. Fernando Vega, y el vicario P. Fernando Ruz.

Vino enseguida el ya centenario fin de fiesta: la procesión por calles del barrio con la venerada imagen del santo, que a fines de este año cumple precisamente cien años desde que fuera bendecida e intronizada en el que es hoy su santuario nacional.

El desfile procesional fue solemnizado por tres bandas musicales: el Orfeón de la policìa militarizada de Carabineros, una de las más prestigiadas del país; la centenaria banda instrumental de los Talleres de San Vicente –que animaba ya en sus inicios los encuentros tadeanos–, y el Orfeón Municipal de Santiago.

Tras un recorrido que una vez más hizo participar a vecinos y transeúntes en el tradicional homenaje al “abogado de los imposibles“, la celebración concluyó, pasadas las 21 horas, con el reintegro del anda del santo  al jardín de la casa central claretiana, donde el homenaje final con tonadas y un par de “sajurianas” estuvo a cargo del conjunto folclórico de padres y apoderados del Instituto Nacional, uno de los principales planteles chilenos de educación pública.

Claretianos en la devoción tadeana

De esta forma concluyó la celebración máxima de uno de los mayores íconos de religiosidad popular en Chile, que ha tenido a los claretianos como sus grandes impulsores desde los comienzos de su misión en el país y en América hace 141 años..

Esos primeros claretianos –entre ellos el Venerable P. Mariano Avellana, futuro santo hispanochileno– levantaron a su patrona su primer templo en el mundo, la actual  Basílica del Corazón de María y santuario nacional tadeano. Varios traían de España un gran afecto por san Judas Tadeo, cuya devoción propagaron por el país en sus misiones. Hay testimonios de la devoción que el P.Mariano y otros primeros misioneros tuvieron al apóstol urgido por la manifestación de Cristo al mundo.

Si bien hay focos tradicionales de esta devoción en otros lugares de Chile, no es aventurado intuir en ellos la influencia de los pioneros cordimarianos.

En Malloa, por ejemplo, unos 130 km al sur de Santiago, existe un foco importante de la devoción tadeana. En 1888 hubo allí una gran epidemia de cólera. El párroco, Alfonso Pugliessi, suplicó a san Judas Tadeo que librara a la población diezmada, y le hizo pintar un cuadro que hasta ahora se venera. Así surgió y se propagó en esa zona la devoción al apóstol.

Pero ya en 1875 había misionado en Malloa el Padre Mariano, y sus hermanos de congregación lo hicieron otras veces. Tal vez llevaron las primeras semillas de la devoción tadeana. Lo mismo hicieron en el archipiélago de Chiloé, más de 1.200 km al sur de la capital. Hoy existe allí otro foco devocional relevante a san Judas, en Curaco de Vélez.

Uno de los tadeanos antiguos  más fervientes fue el hermano claretiano Juan Vela, quien aseguraba haber recibido un gran favor por intercesión del apóstol, cuya devoción propagó con entusiasmo en testimonio de gratitud.

Otro tanto hizo el hermano Juan Mosó, quien pregonaba haber recuperado milagrosamente la salud por intercesión del apóstol, tras ser deshauciado en 1922. Fallecería en 1968, después de haber conducido por 30 años los Talleres Poligráficos Claret, que fueron instrumento primordial de los misioneros para evangelizar por medio de la entonces llamada “buena prensa”. El hermano Mosó editó decenas de miles de estampas, folletos y otras pequeñas publicaciones en honor de san Judas.

Fotografías (Presione la foto para agrandarla):

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