Hermosa experiencia de Misión Compartida en Temuco

1 (65)Del 12 al 18 de Enero, en el Sector Matta Sur de la Parroquia Corazón de María de Temuco se vivió un intenso tiempo de misión, instancia coordinada por el Área de Misión Solidaria, perteneciente a PROCLADE, bajo el lema: “Mira que estoy a la puerta y llamo” / “Tfei mlen tamí puertamú ka mtrmn”. (Ap. 3,20).

En la jornada participaron 63 misioneros, entre ellos Misioneros y Estudiantes Claretianos, miembros de equipos misioneros del norte de Chile, miembros del Equipo de Coordinación Nacional de Misión Solidaria, así como un grupo de misioneros pertenecientes a las unidades pastorales de las religiosas Misioneras Claretianas venidos de Paraná, Humahuaca, Córdoba y Mendoza, sumándose además, 36 misioneros locales pertenecientes a Misión solidaria- Temuco (JOMIS, Animadores de infancia Misionera, miembros de la Pastoral Mapuche y familia misionera) y agentes pastorales de la sede parroquial y las capillas (acólitos, ministros, catequistas).

1 (16)La acogida fue en casas de familia. La misión comprendió visitas puerta a puerta, dialogo ecuménico, encuentros con grupos de niños, jóvenes que fueron convocados con batucada, partidos de fútbol y dialogo en las esquinas. Los adultos asistieron desde el primer día, se compartió en varias instancias concluyendo en un compromiso de parte de ellos /as.

Compartimos un testimonio de una de las participantes:

MÁS ALLÁ DE LAS FRONTERAS LA IGLESIA MISIONERA

«Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación” Mc 16,15.

Al decir sí a una de las invitaciones más lindas del año 2013/14, acepté salir más allá de las fronteras para llevar ese tesoro que Jesús me regaló el día de mi bautismo: LA FE.

La invitación llevaba la misión de cruzar la inmensa cordillera (la cual conocía muy poco), para llegar a la ciudad de Temuco en el querido CHILE. Solo sabía que esta ciudad estaba ubicada casi a la altura de la provincia de Neuquén, que habitaban hermanos mapuches, que teníamos como objetivo formar comunidades eclesiales de base, y que la gran familia claretiana era el instrumento que Dios me regalaba para llegar hasta ese lugar.

mision_mattaAsí emprendimos este viaje, de cinco entrerrianos argentinos rumbo a Temuco junto a cordobeses y mendocinos.

Fueron muchas vivencias hermosas, las familias que nos alojaron en sus hogares, la infinidad de detalles cuidándonos todo el tiempo, atentos a que nos sintiéramos como en casa. Y como me dijera Jazmina en esta casa las visitas duran solo 5 minutos, después de esos 5 minutos ya éramos parte de esa familia, de ese hogar. Y ASÍ LO SENTIMOS, Y ASÍ LO VIVIMOS!!

El trabajo misionero fue un gran desafío, el sector era amplio, muchos los hogares, y en un primer momento pensé: NO VAMOS A TERMINAR EN 6 DÍAS !!! Pero una vez iniciadas las visitas descubrimos que la mayoría de los hogares eran de religiones cristianas no católicas, por lo tanto las visitas concluyeron más rápido de lo que yo esperaba. Encontramos católicos que luchan por perseverar en su fe, que no les resulta fácil, la gran “invasión” de otras propuestas religiosas hace muchas veces dudar, desanimarse, pero allí están firmes, perseverantes y a la espera de que los católicos también hagamos un poco de “lío” y nos pongamos en movimiento.

En la sede de la misión, realizábamos los encuentros con adultos, niños y jóvenes. En mi caso me tocó trabajar con niños y la experiencia como siempre fue MARAVILLOSA. El primer día de la mano de Enynger y Javier salimos a invitar casa por casa a los niños conocidos para los encuentros, al rato teníamos un número de 17, entre canciones, y pinturas comenzábamos a descubrir juntos la creación de Dios, el sentido de familia y comunidad, la comunidad que sale al encuentro de los demás para dar a conocer a Jesús. Fueron momentos únicos, y el momento más grato fue el día que salimos por las calles al encuentro de otros niños, en sus manitas llevaban dulces y tarjetas y la consigna era “entregarle ese detalle a otro niño”. Acompañados de una batucada sencilla y cantando el amor de Dios es maravilloso, los niños sin prejuicios corrían al encuentro de otros niños, UN ENCUENTRO DE AMOR Y LIBERTAD EN JESÚS!!!

Los adultos se reunían asiduamente acompañados de las hermanas claretianas y los jóvenes fue el gran desafío: hubo que repensar los métodos de misión, y el fútbol (pasión de multitudes) fue la gran excusa para el encuentro.

Culminamos en la gran mesa junto a Jesús cantando y celebrando las maravillas del ser amados por el Padre Dios. Doce bautismos entre niños y adultos fueron la coronación de esta primer etapa, una etapa donde apenas hemos comenzado, quedamos todos con sabor a poco, con ganas de seguir encontrándonos, para compartir nuestra fe, para compartir la vida, experiencias, y continuar dándonos en el Amor.
A modo personal, puedo decir que esta misión fue muy amplia ya que se dio no solo en el barrio Matta Sur en los hogares visitados, en los niños, jóvenes, adultos y ancianos, también se hizo una misión entre los misioneros, en los hogares que nos alojaron de manera mutua, desde los consagrados a los laicos y desde los laicos a los consagrados. TODO FUE MISIÓN, EN TODO TIEMPO Y LUGAR!!!

Y para cerrar solo me queda agradecer a Chile, a Temuco y a tantas personas que tuvieron la maravillosa tarea de organizar tan prolijamente esta misión. Puedo testificar que: los argentinos hablábamos chileno y los chilenos hablaban argentino, cuando las lenguas se mezclan y nos hacemos todos con todos es porque JESÚS CON SU INFINITO AMOR NOS UNIÓ, NOS HERMANÓ Y NOS ENVIÓ MÁS ALLÁ DE LAS FRONTERAS.

Mónica Sartori

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