Fervoroso homenaje carmelitano en la Basí­lica central

Como un éxito fue calificada en la comunidad claretiana central la iniciativa de volver a realizar este año un triduo preparatorio a la celebración de la fiesta nacional de la Virgen del Carmen, y tener en ella las misas como en días domingo.

El año pasado se realizó por primera vez de esta forma la celebración, para dar realce a la devoción carmelitana tan acendrada en el pueblo chileno, y teniendo en consideración que se estrenaba entonces como día festivo el 16 de julio, concretando un feliz acuerdo en el que coincidieron plenamente una proposición de la Iglesia y su acogida por parte de los poderes Ejecutivo y Legislativo de la nación.

La respuesta del pueblo cristiano fue amplia y entusiasta, como se esperaba, y pudo ser constatada a lo largo del país; de modo especial en templos emblemáticos como el Santuario Nacional del Carmen de Maipú, el no menos tradicional del Carmen de Curicó y los innumerables templos y capillas dedicadas a la Reina de Chile a lo largo de nuestro territorio.

Este exitoso resultado de la primera versión fue palpable también en la Basílica cordimariana santiaguina, lo que motivó a los grupos parroquiales de Liturgia y Oración a reeditarlo en este nuevo aniversario. Y con mayor razón teniendo en cuenta otro factor relevante: en vísperas de la celebración carmelitana fue repuesta en el templo parroquial de El Sagrario, junto a la Catedral Metropolitana, la imagen histórica de la Virgen del Virgen del Carmen que fuera severamente quemada un año atrás por un enfermo mental. Este hecho, que entonces impactó profundamente al pueblo creyente, culminaba ahora en la alegría colectiva de ver la imagen finamente restaurada por un equipo de especialistas.

Tampoco podía dejar de resaltarse la profunda significación que tiene para la familia claretiana universal el 16 de julio como fecha de fundación de la Congregación de Misioneros, de la que esta vez se cumplían 160 años.

Con estos antecedentes, el P. Pompeyo Corada tuvo la feliz iniciativa de que esta vez el triduo y la celebración carmelitana se realizaran frente al altar lateral que en la Basílica tiene dedicado la Virgen del Carmen desde hace largas décadas, con una hermosa y antigua imagen.

El triduo contó con la asistencia de un buen grupo de devotos, como asimismo las misas del día 16. Por cierto, destacó entre éstas la del mediodía, en la que se congregó más de un centenar de miembros de la comunidad parroquial. La eucaristía fue presidida por el P. Fernando Ruz, quien, con autoridad de historiador y buen conocedor del alma popular, subrayó que para el pueblo sencillo, especialmente el de nuestros campos, “la Virgen del Carmen es criada y nacida en Chile”. ¿Y cómo en ese orden? Es que –dijo- la tradición popular distingue claramente al que no sólo se ha criado en un lugar, sino que nació y tiene sus más profundas raíces en él.

Tras la celebración eucarística el P. Ruz bendijo e impuso el infaltable escapulario carmelitano a la mayor parte de los asistentes. Como rúbrica del gran significado familiar de la fecha, los asistentes compartieron un aperitivo de empanaditas con vino “navegado”, ofrecido por la comunidad claretiana.

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