Ezequiel Fernández, un nuevo diácono para la congregación claretiana y nuestra provincia

img_6618El pasado 4 de julio se realizó en la comunidad de El Tambo la ordenación diaconal de Ezequiel Fernández, ceremonia presidida por el Arzobispo de Córdoba, Monseñor Carlos Ñañes.

La solemne ocasión contó con la compañía de misioneros claretianos de diversos puntos de nuestra provincia: Niebla, Constitución, Florencio Varela, Antofagasta, Ingeniero Jacobacci, además de las comunidades de Córdoba.

Sus familiares y amigos acompañaron la ceremonia, tras viajar desde la provincia de Salta donde nació Ezequiel.

También se hicieron presente en gran número los jóvenes de la comunidad de El Tambo, quienes han acompañado en estos años de caminar formativo.

Tras la ceremonia se compartió una agradable cena, acompañada de danzas folklóricas y grupos de canto que animaron la velada.

A modo de reflexión y agradecimiento, el flamante diácono publicó estas palabras en su muro de Facebook:

Ya pasaron algunos días, serena va siendo la semana y como que uno va decantando lo bueno, lo corrido y lo disfrutado. Tal vez sea un modo de caer en cuenta… tal vez. La ordenación ha sido una posibilidad linda de repensarme dentro de un gran proyecto como es el del Reino, proyecto donde lo mío suma (esperemos que así sea ja) desde la diversidad de los ministerios que nos vinculan a este suave atisbo del misterio de un Dios que visita a su pueblo siempre, en cada momento. Las emociones fueron muchas, como pude expresarle a algunos por distintas vías, pero en esta diversidad de emociones, la “nube de testigos” que resonaba en las letanías, me van dando la pista para encausar lo que pretendo sea mi servicio en medio del Pueblo. No en vano elegí para esta nube a Mons. Romero, a Alberto Hurtado o Carlos de Foucauld… creo que en cada nombre una historia inspira mi peregrinar… aunque faltaron tantos… tantas…

Elegí la frase “donde yo esté estará mi servidor” para animarme cada día de este ministerio, ojalá pueda yo estar donde Jesús está… ayúdenme a descubrirlo, y una vez “localizado” pueda yo moverme para abrazarlo, servirle y amarlo… los que me conocen saben que soy de afectos, a veces, intensos y que me cuesta mucho ensanchar el corazón… pero me confío a ustedes que con buenas y alentadoras (y fuertes también) palabras me dirán: allí está Jesús y te espera para que le sirvas en lo sacramental de la pobreza, en lo divino de las veredas… en lo místico de las calles que para Dios no son nada ajenas.

Gracias a todos los que me acompañaron. Mis hermanos, mi familia, amigos y gente que hizo esta historia donde me empapo de Vida… A todos los confío al cuidado de María, y en ese cuidado caminamos sabiendo que la ternura cambia las realidades más duras donde el resonar de Dios se hace en suaves brisas que agilizan la marcha y animan el corazón…

“Dame Jesús tu compasión y tu justicia para entregarme cada día”

1 comentario

  1. noviciado 2015 dice:

    muchas bendiciones de parde del noviciado

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