En solemne ceremonia fueron beatificados 109 mártires claretianos

1508597781057En una ceremonia presidida en nombre del papa Francisco por el Prefecto de la Sagrada Congregación para las Causas de los Santos, cardenal Angelo Amato, fueron beatificados el 21 de octubre en Barcelona l109 misioneros claretianos; grupo al que el Sumo Pontífice decretara el año pasado este reconocimiento formal de la Iglesia a la entrega martirial de sus vidas como testimonio máximo de fidelidad a su compromiso cristiano-religioso mantenido hasta la consecuencia más extrema.

Tras una larga y acuciosa preparación a cargo de una comisión especial que en su momento designara el gobierno general de la Congregación, culminaba así un proceso de varias décadas en que sucesivos postuladores generales aportaron sus esfuerzos a satisfacer las severas exigencias investigativas normadas por el Vaticano; en especial para probar las muertes en carácter martirial de más de un centenar de los 271 claretianos que fueron victimados durante el atroz conflicto revolucionario español de 1936 a ’39.

Se daba así un paso trascendental en un proceso hacia el reconocimiento de sus martirios que se inició hace casi 70 años, y que logró éxitos relevantes con las beatificaciones de los 51 Mártires de Barbastro en 1992, y los 23 de Sigüenza, Fernán Caballero y Tarragona en 2013.

Celebración memorable

            La beatificación tuvo lugar en la monumental Basílica de la Sagrada Familia; el mismo ícono eminente de la capital catalana que estuvo en la mira de los yihadistas que en agosto pasado proyectaban hacer estallar junto a él un vehículo cargado con altos explosivos, y por un revés fortuito terminaron lanzando una furgoneta por el tradicional Paseo de La Rambla con la que causaron decenas de muertos y heridos.

No obstante las prevenciones antiterroristas que  provocó ese atentado, y la efervescencia pública que ha originado el movimiento independentista alimentado por grupos de poder en Cataluña, la beatificación concitó a miles de  invitados que se dieron cita en La Sagrada Familia para una ceremonia de dos horas que encabezaron el cardenal Amato, su par el arzobispo de Barcelona Juan José Omella y el nuncio apostólico Renzo Fratini.

Junto a ellos concelebraron la eucaristía unos 40 obispos, numerosos de ellos claretianos venidos de diferentes países, y centenares de sacerdotes. Decenas de familiares de los mártires, religiosos/as y laicos de la familia claretiana, junto a delegaciones representativas de diversas regiones, conformaron un marco masivo de más de 3.000 asistentes.

La Provincia Claretiana de San José del Sur estuvo representada por su superior, P. Mario Gutiérrez, el prefecto de Formación, P. Joaquín Medina, el de Economía, P. Alonso Sánchez, los obispos Mons. Gaspar Quintana, emérito de Copiapó, y Mons. Pedro Olmedo, prelado de Humahuaca, el H. Carlos Verga, actual miembro del gobierno general de la Congregación, el  P. Ezequiel Fernández, doctorando en Roma, y quien suscribe esta nota.

Un hito histórico

La organización cuidadosa del acto; los numerosos detalles emocionantes que marcaron el recuerdo personalizado de los 109 mártires;  las oraciones y cánticos; la homilía del cardenal Amato; las sentidas palabras de gratitud pronunciadas por el cardenal Omella y el superior general claretiano, P. Mathew Vattamattam, pusieron otros tantos sellos que talvez hagan de esta beatificación un gran hito en la historia claretiana.

Complementos importantes de la celebración fueron la vigilia preparatoria convocada por el P. Superior General y que contó con gran asistencia “familiar” en el imponente santuario barcelonés del Corazón de María, y el almuerzo de confraternidad con que culminaron los actos celebratorios.

Comentarios concordantes fueron haber vivido un hecho de gran relevancia en la historia que comenzó con esa “grande obra” avizorada por Claret el 16 de julio de 1849, y que con la sangre martirial derramada por centenares de sus misioneros ha hecho realidad la mayor grandeza a la que pudo aspirar el Fundador: que sus mejores hijos fueran “Misioneros hasta el fin”, como lo ha graficado el lema de esta beatificación.

Desde Barcelona, Alfredo Barahona Zuleta

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