En las montañas de Haití un misionero rosarino rescata “el proyecto de Jesús”

haiti-hambre_revoluciontrespuntoceroEl claretiano Aníbal Zilli trabaja desde 1999 en remotas comunidades eclesiales de base del país devastado por el sismo de 2010.

“Jesús fue asesinado por un poder que no quiso cambiar las reglas de juego. Desde este punto de vista se puede reflexionar sobre Pascua. No es llorar a Jesús sino hacer realidad su proyecto y despertar un compromiso con la vida. Esa forma de presentar la Semana Santa le fue ayudando a esta comunidad de Kazal, en Haití”, dice Aníbal Zilli, un rosarino que es misionero claretiano en Haití.

“Estoy en Haití desde el 9 de febrero de 1999, vine por mi voluntad cuando se abrió una misión y pidieron voluntarios. Fui párroco en Kazal hasta setiembre de 2012 y por decisión del obispo tuve que dejar el cargo, ahora soy vicario y sigo todo el proceso en la parte social”, explica el rosarino. Kazal es una zona montañosa, a 45 kilómetros al noreste de Puerto Príncipe y a 11 de una ruta asfaltada. “A algunas poblaciones sólo se puede llegar a pie o a mula porque no hay caminos para vehículos”, explica a La Capital, desde su lugar de trabajo.

“A algunos pueblos se tarda en llegar cuatro horas, pero los domingos hay reuniones para reflexionar sobre la palabra de Dios, comprender el Evangelio y tener una vida cristiana más comprometida. Este trabajo es llevado a ver mejor la realidad y a buscar respuestas, así han surgido diversos proyectos de desarrollo, sistemas de economía solidaria y un movimiento campesino que está ayudando a integrarlos, ser más solidarios y mejorar la situación del ambiente que está muy deteriorado. Todo está en manos de los mismos haitianos”, resalta.

“También levantamos un centro de formación integral e intercongregacional en Puerto Príncipe. Se nos acabaron los recursos, pero igual comenzamos en abril con salud alternativa”, adelanta.

Comunidades.

Las pequeñas comunidades eclesiales de base priorizan la participación y la sencillez. Kasal, de unos 20 mil habitantes, también fue devastada por el terremoto de 7 grados que el 12 de enero de 2010 dejó más de 220 mil muertos, 500 mil heridos y casi tres millones sin techo. Los misioneros claretianos se sumaron al salvataje y ese aporte fue importante ya que tenían ya más de diez años de experiencia en Haití y no se centraba sólo en la capital. Sobre la elección del nuevo Papa y temas como el aborto y el matrimonio igualitario indica que “no creo que cambie porque va más allá de él, es doctrina de la Iglesia, aunque haya gente que piense distinto. Esto será un largo proceso”. Y agrega, “si vemos el culto de nuestra Iglesia, es un culto que no tiene en cuenta la realidad del pueblo, en la mayoría de los casos. Atrasaron la Iglesia muchísimo, en contra del Espíritu Santo que sopló muy fuerte en el Vaticano II. No hay que olvidar que la autoridad máxima en la Iglesia es un Concilio, aún sobre el Papa”. Sobre la participación de la mujer en el ministerio sacerdotal, Zilli admite: “No se si dará el paso, pero algún día ha de llegar. El machismo presente desde el comienzo de la Iglesia ha borrado la presencia de la mujer. Se han olvidado que María Magdalena era apóstol y la discípula amada y no Juan como se dice. Al pie de la cruz no quedó ningún varón sino sólo mujeres”.

Ante los comentarios de la llamada a un nuevo concilio, remarcó: “Si se aplica lo que pide el Concilio Vaticano II es suficiente, por ahora, para renovar la Iglesia”.

“Han negado la doctrina de ese encuentro. Tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI han sido muy negativos frente al Vaticano II. Hablaban de ese encuentro, pero siempre han obrado en contra de él. Aquí en el Caribe, si uno le pregunta a un seminarista que estudia teología, si le dan formación sobre ese concilio, te dicen que no”, sostiene Zilli.

Fuente:  Diario La Capital, Argentina

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