El voluntariado claretiano se vive en la comunidad de Jacobacci

12717506_519317541583423_6802624889664635668_nEl 9 de febrero dos jóvenes voluntarias se integraron a la comunidad claretiana de Ingeniero Jacobacci, en Argentina. Cuando cumplen un mes de labor misionera, ellas realizan una emotiva evaluación en primera persona del caminar. 

“A un mes de comenzar a obrar y dar respuesta concreta al llamado que Dios ha hecho en nuestras vidas, nos nace la necesidad de compartir con cada uno de ustedes el tejido del Padre en este caminar.

Todo comienza el 9 de febrero, donde nuestro reencuentro como voluntarias, nos impulsa a emprender destino hacia la comunidad de Ingeniero Jacobacci, la cual nos recibe y acoge un miércoles de cenizas, día que quedará marcado en nuestras vidas, sellado con alegrías, encuentros y reencuentros, regalos de Dios, quien entrega los palillos para comenzar a tejer este año de misión.

“El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: lo descubre un hombre, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todas sus posesiones para comprar el campo.” (Mt. 13, 44)

Debemos decir que conocimos el reino de los cielos, el cual no está entre las nubes o en lo alto, si no entre nosotros, entre la naturaleza y animales, en paisajes desérticos donde hay vida en abundancia. Nos referimos a los bellos parajes que rodean la ciudad de Jacobacci, como son Pilquiniyeu, Ojo de Agua, Mamuel Choique, Anecon Grande, Lipetren Grande, Colan Conuhe… lugares llenos de sueños, esperanza y risas de niños que nos hacen sentir en plenitud, por lo que en muchas ocasiones nos preguntamos ¿Cómo podemos recibir tanto, acaso la misión es para ellos o para nosotras?

No estamos solas, vivimos la misión compartida con los religiosos claretianos Mario Bússolo y Pedro Rojas, quienes desde un primer momento nos hicieron sentir parte de la comunidad, preocupándose de hasta los más mínimos detalles, lo que ha permitido que el desarraigo sea más llevadero, y como decimos muchas veces “nos sentimos en casa”. Con ellos tenemos momentos de oración, reflexión y formación, discerniendo y priorizando las necesidades de nuestro Pueblo bajo la mirada y luz del Evangelio, siguiendo el proyecto de Claret… “De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma.”

Dios es grande y sabio, nos hace coincidir en un tiempo y espacio a pesar de las diferencias culturales, las cuales son un desafío constante, pero como pilar fundamental: NUESTRA CENTRALIDAD NO ES LO QUE NOS UNE Y NOS REUNE, SI NO LA CENTRALIDAD EN EL AMOR Y SERVICIO AL PRÓJIMO. Vivimos nuestra convivencia con mucho amor y respeto, aprovechando las habilidades y dones de cada una, para que nuestro hogar dé el mismo testimonio de las primeras comunidades… “Miren como se aman” (Hch. 4, 32) y el secreto para nuestra comunión es la corrección fraterna, “Si tu hermano te ofende, ve y corrígelo, tú y él a solas. Si te escucha, haz ganado a tu hermano…” (Mt. 18, 15)

Muchos y muchas piensan que esta opción de vida es una locura, renunciar a la comodidad de nuestros hogares, protección de nuestras familias, estudios y trabajo, para peregrinar a un lugar desconocido y alejado de todo aquello que nos da seguridad. Sin embargo para nosotras es la mejor opción, nos sentimos como antorchas dispuestas a quemar la vida, la cual sólo tiene sentido al momento de gastarla y entregarla al servicio de los demás.

Esto es algo que no podemos callar, damos gracias a Dios y a la congregación de los Misioneros Claretianos, por la oportunidad que nos dan de vivir esta misión, donde no sólo compartimos el amor al Padre, si no la certeza de que otro mundo es posible.

Les abrazamos fraternalmente

Florencia y Joan”

1 comentario

  1. mario Bússolo dice:

    Damos gracias a Dios por Joan y Florencia en esta comunidad misionera, deseamos que esta experiencia contagie a much@s jóvenes más para el servicio de la misión

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