Crónica de la primera semana del Segundo Noviciado

10301286_1020416977974099_4229132400715917145_nDurante estos días se realiza en Chile la experiencia de Segundo Noviciado, preparación previa a los votos perpetuos de los misioneros de América del Sur. Ellos nos comentan en primera persona sus experiencias en la primera semana  de trabajo y reflexión.

“En estos días, a una semana de haber iniciado la experiencia del segundo noviciado, como misioneros podemos hacer un reconto de la vida que se teje en la fraternidad nacida por la diversidad de procedencias.

En la primera semana, acaecida en Talagante, se dio la presentación de los organismos a los que pertenecemos cada uno de los misioneros, con una dinámica que conjugó elementos culturales, religiosos y de intercambio de presentes, lo cual fue dando un tono particular al compartir que se hace en la vida de cada rincón de la Patria Grande.

Otro momento congregante fue el taller de espiritualidad claretiana con el P. Joaquín Medina, prefecto de formación de San José del Sur, quien, en el deseo de imbuirnos en la dinámica propia de esta experiencia, nos posibilitó un acceso a las fuentes carismáticas, que no hacen sentir una identidad común con el Espíritu que animó a San Antonio María Claret. A este recorrido previo se suma el querer ir conociendo más de nuestras trayectorias en el descubrimiento del paso de Dios en la historia de cada uno.

La presentación de las culturas, la proyección de deseos misioneros y el ir sintonizando con este tiempo de gracia que nos posibilita la Congregación, nos trajo en estos días a Andacollo, lugar donde lo popular toma color, imagen y sonido en la hospitalidad de cada habitante. Nos hemos encontrado con una comunidad expectante que nos recibe, después de un viaje algo accidentado, en la cordialidad de cada detalle.

En el primer día junto a la Chinita de Andacollo, nos encontramos en un taller con el P. Gaspar Quintana que nos posibilitó unas claves para entender la religiosidad popular, como realidad que nace en nuestras biografías, en los relatos vocacionales y en aquello que hace parte de nuestra identidad regional. Encontrarnos con este misionero, que nos habla desde su experiencia de pastor, nos posibilitó accesos a la vida que late en expresiones marianas y propias de esta zona, lo cual nos lleva a ir introduciéndonos a la fiesta de esta tierra que ya empieza a tomar rostro en peregrinos de diversas latitudes con esperanzas entre manos y plegarias.

Para hacer parte de la gratuidad, en un segundo día de estadía por este norte, hicimos un paseo por el Valle del Elqui, donde nos obsequiamos una tarde de naturaleza y aires propios de la generosidad.

Para nuestro tercer día, los misioneros fuimos convocados a un taller con el P. Mario Calvo, misionero experimentado y testigo de la trayectoria congregacional en estos últimos años. El taller giró en torno la historia de los Capítulos generales de la Congregación, lo cual nos brinda un panorama global de lo que significa a nuestra generación el sumarnos a una nube de testigos que tejen la identidad de nuestra familia.

Ahora nos disponemos a caminar como pueblo y confiamos que estos días, propios de la fiesta andacollina, nos seguirán brindando en nuestras trayectorias misioneras lo necesario para ser creadores de la historia y testigos del Reino.”

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