Con prestigiado galardón internacional fue distinguido el padre chileno Hugo Ríos

Con el “Premio Internacional Giorgio La Pira de la Paz, la Cultura y la Solidaridad”  ha sido galardonado el padre Hugo Ríos Díaz, misionero claretiano chileno en el Africa desde hace 30 años.

El galardón, conferido por el Centro de Estudios Giuseppe Donati de la ciudad de Pistoia, Italia, le fue entregado el domingo 21 de noviembre en el marco de la XXVIII Jornada Internacional de la Paz, la Cultura y la Solidaridad, realizada con apoyo del Presidente de la República italiana. El premio, además del padre Hugo Ríos, distinguió a otras seis personalidades internacionales encabezadas por el Presidente de la República de Albania, Bramir Topi.

En el caso del padre Hugo, la distinción ha pretendido reconocer la labor que como misionero y médico ha realizado durante 30 años al servicio de los más pobres entre los pobres del Africa, y en especial en la Fundación Pediátrica de Kimbondó, creda por él en la República Democrática del Congo.

Galardón de alto nivel

El premio ha sido otorgado anteriormente a grandes luchadores por la paz a través de su entrega al servicio de los más débiles o la promoción y defensa de los derechos humanos. Entre ellos se cuentan el expresidente italiano Oscar Luigi Scalfaro, la beata Madre Teresa de Calcuta y el activista argentino Adolfo Pérez Esquivel, los dos últimos honrados además con el Premio Nobel de la Paz, galardón al que también ha sido propuesto el misionero claretiano chileno.

El Premio Internacional Giorgio La Pira pretende honrar a “héroes de nuestro tiempo” que en diversos campos y lugares se han entregado al servicio de los demás promoviendo la justicia, el conocimiento y el bien común. Guarda una distinción especial para exponentes del mundo religioso que se han distinguido por su empeño pastoral en atender a los más débiles y humildes. Así, junto al P. Hugo fue distinguido el P. Aldo Sarotto, sacerdote orionista del Pequeño Cottolengo.

La distinción lleva el nombre de Giorgio La Pira, jurista, político y gran luchador por la paz mundial, actualmente en proceso de beatificación.

La labor del padre Hugo

Nacido en Puente Alto en 1948, el padre Hugo Ríos se unió oficialmente a la congregación claretiana en 1969, y fue consagrado sacerdote en 1976, tras cursar Filosofía y Teología, y conjuntamente Medicina, en Córdoba, Argentina.
Obsesionado por ser misionero y médico en Africa, partió en 1981 a las misiones de Camerún, en el Africa central, donde trabajó por once años sanando cuerpos y almas. Abrió dispensarios para los más pobres y abandonados, en medio de un continente devastado por el sida, horrendas epidemias e infecciones propias de la pobreza y la falta de recursos higiénicos.

Luego se trasladó a las misiones claretianas del Zaire –antiguo Congo Belga y hoy República Democrática del Congo-, un país paupérrimo y, paradojalmente, riquísmo en recursos naturales: diamantes (de los que es el mayor productor mundial), cobre, cobalto, uranio, oro, níquel, maderas preciosa y coltán, una dupla de minerales de los que se extrae tantalio y nobio, productos sumamente cotizados en industrias como la atómica y la electrónica; en esta última, especialmente para fabricar teléfonos celulares.

Esto explica la voracidad con que poderosos intereses económicos han alentado en el Congo una guerra que lleva medio siglo y ha cobrado más de 5 millones de víctimas, siendo el conflicto más sangriento después de la Segunda Guerra Mundial.

El Pediátrico de Kimbondó

En el Congo el padre Hugo se dio a la tarea de rescatar de la muerte, sanar, acoger y educar a niños huérfanos, abandonados, heridos o minados por el sida y múltiples plagas endémicas.

Con tal objeto fundó junto a la doctora Laura Perna el Pediátrico de Kimbondó, cerca de Kinshasa, la capital del país, donde en forma gratuita atiende hoy a más de 600 niños, con ayuda de una comunidad de religiosas de la Caridad. No recibe para ello ayuda estatal ni de ningún organismo internacional. Sólo cuenta con el apoyo de su congregación, de organizaciones y personas de buena voluntad a las que ha logrado contagiar la mayor pasión de su vida.

Una de estas instituciones, la italiana Campioni del Cuore, ha reunido y aportado sumas importantes al Pediátrico, donde ahora ha puesto ya los cimientos de un centro transfusional. La necesidad de sangre –que hasta ahora se ha debido conseguir en otros lados y con frecuencia infectada- es vital para frenar la alta mortalidad que ha afrontado el Pediátrico en casos de malaria, sida y otras plagas.

> Vea video reportaje sobre el trabajo del Padre Hugo Ríos

3 comentarios

  1. María Inés Fernández dice:

    Tuve oportunidad de conocer al padre Ríos cuando era estudiante de sacerdocio. Ya en esa época su humildad y bondad eran notorios. Ahora que tenemos noticias suyas despues de tantos años nos alegramos al ver que su obra ha sido y es productiva y me siento un poco avergonzada de lo poco que hacemos por los demás los que estamos lejos y no tenemos ni idea de las necesidades que sufre tanta gente. Es un ejemplo a seguir, aunque sea en una minima parte.

    • GERMAN CASAS FENSKE dice:

      Me ha impactado la información acerca de la vida del Padre Hugo Rios en Africa.
      Considero mi deber aportar con un grano de arena a su Causa. Solicito a alguien que me indique un número de cuenta u otra manera de hacer llegar al Padre Hugo mi aporte.

  2. Carolina dice:

    Hola. Quisiera poder tener algún correo directo del Padre Hugo.
    Gracias

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