Comunidad Eclesiástica de Base de Temuco llevará el nombre del P. Mariano Avellana

mini-168Tras el trabajo del área de Misión Solidaria y de los Misioneros Claretianos en el sector de Matta Sur de Temuco, ésta comunidad de base ha decidido llevar el nombre del venerable P. Mariano Avellana.

En enero de este año se realizó una misión compartida, en la que se realizaron visitas puerta a puerta, dialogo ecuménico, encuentros con grupos de niños, batucada, partidos de fútbol y dialogo con la comunidad.

Luego, esta Semana Santa un pequeño equipo viajó nuevamente a Temuco para unirse a las distintas celebraciones organizadas en conjunto con la Comunidad de la Capilla San Antonio.

Fueron unos días colmados de esperanza en una comunidad que poco a poco ha ido creciendo y fortaleciéndose. Hubo distintas instancias donde se fueron integrando vecinos, apoyando las diversas celebraciones de manera muy sencilla y con profunda fe. El miércoles hubo un emotivo Vía Crucis por las calles de Matta Sur, junto a los jóvenes misioneros de la parroquia.

El viernes se vivió una hermosa Vigilia Pascual que resaltó cada uno de los ritos y momentos, de esta gran noche en que Cristo vence a la muerte y resucita victorioso.

El domingo de Pascua muchos adultos mayores llegaron a la Liturgia en una modesta capilla que acoge a todos y todas. Entre ellos mismos preparan el altar, revisan los cantos y disponen el ambiente.

Padre Mariano Avellana

El P. Mariano Avellana Lasierra fue un misionero claretiano excepcional que falleció el día 14 de mayo de 1904 en un hospital de pobres en el norte de Chile y que tuvo gran vocación por los pobres y excluidos.

Nacido en Almudévar, provincia y diócesis de Huesca, España, el 16 de abril de 1844, en una cristiana familia y ya siendo sacerdote Claretian, el 10 de agosto embarcó la tercera expedición cordimariana hacia Chile, tierra de campos misioneros. El P. Mariano y sus compañeros llegaron al puerto de Valparaíso el 11 de septiembre de 1873En la noche golpeaban a las puertas de la comunidad de Santiago, la capital, 190 kilómetros al sur del puerto.

Comenzaba Mariano una nueva vida que se prolongaría por treinta años misionando sin un día de reposo; sin volver a su patria; recorriendo pueblos, parroquias, campos, desiertos, valles, costas, hospitales, cárceles, asilos, capillas, conventos, catedrales. Sobre una “loca geografía”, como suele llamársela; con precarios medios: a pie o a caballo, o a lo más en incipientes ferrocarriles; sufriendo inauditos tormentos en el cuerpo, argumentos para afirmar que el P. Mariano es el misionero más notable en el Chile del siglo XIX.

La Iglesia lo ha declarado Venerable y sus devotos pregonan prodigios obtenidos por su mediación. Sus restos se conservan desde 1981 en la Basílica del Corazón de María de Santiago de Chile, a la espera de su glorificación.

 

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