Comunidad de El Llano, Chile

El Llano (San Miguel, Santiago de Chile)

Por fin, al comienzo de la década de 1920, los claretianos empezaron a motivarse para buscar vocaciones nativas en Chile. Hacía 50 años que estaban en el país y no tenían necesidad de aumentar el número de misioneros porque desde España salían y salían caravanas hacia distintos puntos de América y Africa. Cuando al fin tomaron en serio la posibilidad de tener a mediano plazo claretianos nacidos en el país, empezaron a buscar lugar para el seminario menor que entonces se llamaba postulantado.

Una santa dama de la parte sur de Santiago, doña Anita Mira Mena, regaló entonces un solar junto a su mansión en la larga calle que unía la capital con el sur del país y servía para las entradas de numerosas haciendas o fundos en esa zona. La ruta se llamaba “camino del sur” y al hacerla más ancha tomó el nombre de avenida. Por 1940 se llamó Gran Avenida Isabel La Católica. Diez años después  quedó simplemente como Gran Avenida y actualmente lleva el nombre del padre de la patria don José Miguel Carrera.

En 1926 los misioneros ya habían levantado un edificio para albergar el seminario menor. En esa condición estuvo hasta que en 1955 el colegio se abrió a alumnos externos y los “postulantes” fueron atomizados y erradicados del lugar. El colegio que al comienzo se llamó “Mira Mena” en honor a la dama donante, pronto comenzó a llamarse Colegio Claretiano. Fue un colegio que dejó marca en sus alumnos y el profesorado. En el año 2008 quedó cerrado por decisión el gobierno provincial de la época debido a una serie de situaciones insalvables para asegurar una buena educación a la juventud. Actualmente ocupa esa sede la Universidad de Valparaíso que tiene allí cerca de tres mil alumnos en varios turnos y en diversas materias.

A mediados de 1960 el arzobispado de Santiago creó la parroquia San Antonio M. Claret para atender ese sector y la encargó a los misioneros, labor que desempeñan hasta el día de hoy atendiendo la sede y las dos capillas sectoriales. Desde el año 2008 funciona también allí la “Casa de la Palabra” para el servicio de animación bíblica CEBICLAR. En el año 2013 ha comenzado la experiencia de la Procura Claretiana de Desarrollo (PROCLADE).

Curicó

El poblado de San José de Buena Vista de Curicó, fundado por Manso de Velasco en 1743, tuvo un  crecimiento al ritmo de las carretas tiradas por bueyes de los campesinos de la zona central: un paso lento pero sostenido, un avance poco visible en lo inmediato pero notable con el paso de los años.

Hay algunas fechas para la historia: allá por 1826, los sueños federalistas crearon la gran provincia de Colchagua-Curicó-Talca, siendo Curicó su capital. Eso indignó a los talquinos que se rebelaron hasta con fusiles y tropas. En 1840, Curicó deja de ser capital de provincia. El 1865, el presidente de la república don José Joaquín Pérez, que había sido diputado por Curicó, crea la Provincia de Curicó con dos departamentos: el de Curicó y el de Vichuquén. La ciudad vivió su momento de gloria: las calles quedaron iluminadas con lámparas de aceite, que poco después pasaron a ser faroles a parafina. En 1874 el agua potable de la ciudad se sacaba del estero Guaiquillo o se alimentaba de norias. A partir de 1890 se sacaría del río Teno.  Cerca de la plaza principal, un concesionario estaba obligado a vender nieve durante el verano y debía pagar un peso de multa por cada hora que no tuviera nieve a disposición de la clientela. La alameda que ciertamente había sido de álamos, a fines del siglo XIX ya era de gigantescos olmos.

Presencia claretiana.

Un ex fraile franciscano llamado don Antonio Poblete andaba a mitad del siglo XIX recogiendo maderas y limosnas para levantar un templo a la Virgen del Carmen.

De ese templo, algunos dijeron que era un bodegón sin mucho estilo, y otros, como el historiador René León Echáiz, , aseguró que era “una hermosa y artística contextura construida por don Daniel Barros Grez”. No lo sabemos hoy a ciencia cierta.

Lo que sí sabemos es que el Cura Poblete dejó cláusula testamentaria cediendo la capilla y el local (las dos casitas edificadas a los costados del templo), la plazuela de su frontis, una pequeña viña adjunta a los misioneros Hijos del Corazón de María, cláusula que debería cumplirse a su fallecimiento. La condición era que se diera perpetuamente culto a la Virgen del Carmen en dicho templo. Así, cuando el cura Poblete falleció, precisamente en el mes de julio, mes de la Virgen del Carmen, de 1879, los misioneros se encontraron con este regalo y con esta obligación.

Los misioneros supieron combinar bien el servicio cultual del santuario del Carmen, las misiones populares en todos los curatos de la zona y la atención a los más marginados sociales: los presos de la cárcel, los enfermos del hospital y los campesinos dependientes del sistema de haciendas o fundos. A fines del siglo XIX y hasta bien entrado el siglo XX participaron también muy activamente en la organización de los círculos obreros, especialmente en la Sociedad Católica Obrera cuyos estatutos habían escrito el entonces presbítero don Ramón Angel Jara y el presidente del partido Conservador don Abdón Cifuentes. Cuando esta Sociedad se unificó con la Sociedad Obreros de San José, los misioneros entraron de lleno como capellanes y directores de sus centros y círculos de base.

Hacia fines de la década del 70, los claretianos de Curicó empezaron una política de apertura hacia la diócesis. La llegada de misioneros con un fuerte sentido eclesial, con otra mirada más amplia, con métodos más modernos, ayudó a ir cambiando la vieja figura de capillismo. El Carmen empezó a abrirse al pueblo y a la iglesia local. En enero de 1978 asumió como superior de la comunidad el P. Mario Calvo González, hombre de fuerte sentido pastoral y estuvo acompañado del P. Juan Escalona y del P. Gaspar Quintana.  Un trío que hizo historia.

Direcciones:

COMUNIDAD
Brigadier de la Cruz 1076
San Miguel – Santiago
Tel. (56) 2 255 14 275

PARROQUIA SAN ANTONIO Mª CLARET
Gran Avenida 4150
San Miguel – Santiago
Tel. (56) 2 255 13 111
E-mail. psamclaret@iglesia.cl
Web. www.parroquiasanantoniomariaclaretchile.blogspot.com

CURICÓ
Carmen 171, casilla 366
Curicó – Chile
Tel. (56) 75 231 02 77
Fax. (56) 75 232 00 36

SANTUARIO EL CARMEN
Carmen 187, casilla 366
Curicó – Chile
Tel. (56) 75 231 02 77
Fax. (56) 75 232 00 36
E-mail. cmfcurico@claretianos.cl
Web. www.santuarioelcarmen.cl

Misioneros Claretianos:

Javier Montón

Javier Montón

German Villamizar

German Villamizar

José Abarza

José Abarza

Eduardo Huerta

Eduardo Huerta

5 comentarios

  1. Le enviamos al Padre Haroldo Zepeda muchos saludos y esperamos esté muy bién, no le olvidamos porque estuvo con nosotros en momentos de dolor y su apoyo fue muy grande, hay mucho que agradecerle,Dios le bendiga y Nuestra Señora de Andacollo le proteja siempre, Familia Ordenes González de la IV Región Chile.

  2. virginia dice:

    Hola soy Virginia, antigua alumna del Colegio Claret de Aranda de Duero y ahora residente en Santiago de Chile y me gustaría dedicar tiempo al voluntariado. He trabajado en una escuela en África cuidando a niños de la calle, con lo que tengo experiencia. Agradecería si pueden darme un contacto para visitarles.

    Un saludo,

    • Comunicaciones dice:

      Hola Virginia. En primer lugar felicitaciones por el espíritu misionero que demuestras. En segundo lugar te comento que hemos transmitido tu mensajes y tus datos de contacto al equipo de Proclade para que te entreguen mayor información sobre el voluntariado.

      Un gran abrazo.

  3. Jorge Contreras dice:

    Un Caluroso saludo al P. Haroldo de quien tengo gratos recuerdos cuando estuvo en Temuco, sus sabias enseñanazas que me dejaron gratos recuerdos de sus claras y correctas orientaciones.
    Mi saludo y recuerdo permanente.
    Fraternalmente Jorge Contreras de la Barra

  4. Jose dice:

    Hola,

    Soy Jose Manuel de Frutos Porras antiguo alumno del colegio mayor claretiano Jaime del Amo (madrid). Actualmente resido en Santiago de Chile y me gustaría poder ayudar a la comunidad en cualquier cosa. Tengo experiencia en voluntariado etc.

    Muchas gracias,

    Jose Manuel de Frutos Porras

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