Celebrando a San Antonio María Claret

En este 148 aniversario de la Pascua de nuestro querido Padre Claret se nos presenta la riqueza de la comunidad misionera. “No podían menos que notar que nuestra casa era como una colmena en que ya salían unos, ya entraban otros, según las disposiciones que les daba, y todos siempre contentos y alegres. Por manera que los forasteros quedaban asombrados de lo que veían y alababan a Dios” (Aut. 608).

La experiencia comunitaria a la que se refiere transcurre en Cuba donde fue grande el testimonio que este equipo de evangelizadores brindó. Es claro que la presencia del Padre Claret unía a todos como fuerza centrípeta, concentrándolos en torno a una profunda vivencia evangélica y los proyectaba de manera centrífuga hacia el anuncio, hecho de modo itinerante y permanente, cual colmena.

En esta fiesta escogimos esta experiencia que evoca a la primera comunidad cristiana (Hch 2, 42-47) porque el P. Claret la propone con la fuerza del ideal que se convierte en contagio y nos mueve a la creatividad que invita a no escatimar esfuerzos, convirtiéndose en una actitud de actualización permanente de una comunidad que se constituye en profecía ordinaria.

Se nos recuerda lo que nos decía el último Capítulo General: “Desde el principio hemos vivido en comunidad, al estilo de los apóstoles con Jesús y de la comunidad primera, que tenía un solo corazón y una sola alma y todo en común. En la comunidad nos sentimos hijos de Dios Padre y enviados por Él, hermanos entre nosotros. Como el discípulo amado, acogemos como madre a María en nuestra casa. Vivir en comunidad misionera es un don del Espíritu Santo, que hemos de acoger y cuidar amándonos mutuamente (cf. CC 15); es Él quien edifica nuestra comunión y nos configura como discípulos-misioneros en el pueblo de Dios. Nuestras comunidades –intergeneracionales e interculturales (cf. CC 17)– están llamadas a ser parábola de comunión, signo escatológico, palabra evangelizadora en el mundo de hoy.” (MS 46).

Al mismo tiempo, no sólo recordamos en esta ocasión la experiencia comunitaria a la que Claret desde los inicios nos ha convocado. Les deseamos que estas breves motivaciones ayuden a todos a recrear en nuestras comunidades la mística misionera a la que una fiesta como la de hoy nos invita.

Provincia Claretiana San José del Sur

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