Celebraciones comunitarias recordaron Pascua del Venerable P. Mariano

unnamedCon numerosa participación comunitaria fue celebrado el domingo 14 el 113º aniversario de la pascua del Ven. P. Mariano Avellana.

El encuentro tuvo lugar en la misa de mediodía de la basílica cordimariana de Santiago, donde descansan los restos mortales del admirable misionero en camino a los altares.

En la homilía, el párroco, Fernando Vega, señaló el ejemplo testimonial del P. Mariano, quien, en cumplimiento de la que sintió como voluntad del Señor en su vida, ingresó a la congregación claretiana a poco de ordenarse sacerdote diocesano en su tierra natal aragonesa, y tres años después cruzaba el océano para misionar en un país desconocido, Chile, donde por 30 años se dedicó en forma incansable sobre todo a los enfermos, los presos y los más abandonados, hasta rendir en ello la vida.

Como símbolos de este testimonio, al momento de las ofrendas fueron llevados hasta el altar su estola sacerdotal, un ejemplar del gran tomo con la investigación sobre su vida que permitió al para Juan Pablo II reconocer la “heroicidad” de sus virtudes y declararlo “venerable”, y el cuadro con su tradicional retrato como siervo de Dios. Por su parte, el presidente y un representante de la Colectividad Aragonesa de Chile ofrendaron dos recordatorios típicos de la tierra que vio nacer al Venerable.

Testimonios de gratitud

Luego se escucharon sendos testimonios de agradecimiento de tres devotos profundamente ligados a la difusión del Padre Mariano y su causa.

Doña Ruth Acevedo manifestó su gratitud perdurable a la intercesión del Venerable, por la sanaciónde su hijo, desahuciado años atrás en el hospital Van Buren de Valparaíso, donde el Padre Mariano confortó a centenares de enfermos.

Don Hernán Lizana, dedicado por décadas a la promoción de la causa del Venerable entre los enfermos, entregó un emotivo homenaje al desprendimiento de corazón con que el Padre Mariano dejó a su madre y su tierrra para entregarse en Chile a los sufrientes y más necesitados, entre los que fue conocido como “el santo Padre Mariano”.

Por su parte doña Gema Rojas testimonió que, hace un año y medio, ella y su familia fueron convocados por los médicos del hospital de San Felipe para despedirse de su sobrino, ante su muerte inexorable en pocas horas. Tras encomendarlo al Padre Mariano, el enfermo inició una rápida recuperación y hasta hoy se encuentra plenamente sano. El caso se encuentra sometido a estudio en Roma con miras a un posible reconocimiento como el milagro que se requiere para la beatificación del Venerable.

Arzobispo se sumó a la celebración

Otra celebración eucarística tuvo lugar en el templo basilical esa misma tarde, presidida por el cardenal arzobispo de Santiago don Ricardo Ezzati, quien, en visita a la comunidad parroquial, que volvió a reunirse en buen número, inició la misa con una oración junto a la tumba del Padre Mariano, cuya autenticidad de vida puso como ejemplo en la homilía.

Terminada la eucaristía, el pastor arquidiocesano compartió con los asistentes una “chocolatada” en un ambiente de sencillez y cordialidad. Visitó además la capilla dedicada a los Mártires de Barbastro en el templo basilical, y manifestó su admiración por el gran número de claretianos que han ofrendado su sangre en fidelidad a Dios y al pueblo cristiano.

Finalmente el cardenal compartió la cena familiar de la comunidad claretiana, en la que aseguró su disposición a apoyar en cuanto le sea posible la causa de Padre Mariano en orden a su beatificación. Hizo presente que el papa Francisco, en reciente visita de los obispos chilenos, los instó a impulsar las causas de numerosos siervos de Dios actualmente en estudio, como ejemplos de vida cristiana surgidos en nuestra propia realidad.

 

 

 

 

 

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